miércoles, 15 de octubre de 2008

Un año después: Colors - Between the Buried and Me (2007)


“I will just keep waiting…”


Encontrar una banda como Between the Buried and Me es algo salido de un sueño, encontrar un disco como Colors es algo todavía más fantasioso; y es que, una banda que fusione riffs metaleros, con solos virtuosos, voces guturales en estructuras progresivas no es algo de todos los días, y además que hagan un disco conceptual meticulosamente planeado, compuesto y ejecutado es algo mucho menos común.


No, Between the Buried and Me no son una banda común y corriente, desde sus inicios en los que eran asociados con la ignominiosa escena del Metalcore siempre sobresalieron por su calidad. Colors no fue su primer disco, pero sí el que sienta un precedente, un antes y un después, en el que dejan atrás sus raíces y adoptan un sonido netamente progresivo.


El disco abre con la majestuosa Foam Born (A) The Backtrack, canción que inicia calmada y bella, y que empieza a agarrar fuerza hasta estallar en los portentosos growls de Thomas Rogers mismos que se fusionan con el inicio de (B) The Decade of Statues; canción que fusiona las voces limpias del buen Thom en un estribillo memorable, y que le da nombre al disco; y que, además demuestra lo brillante que puede ser esta banda fusionando riffs pesadísimos con cambios de tiempo inesperados y poco convencionales.


El cambio entre canciones es imperceptible en todo el disco, así que sólo se da uno cuenta de que ya está escuchando Informal Gluttony cuando se empiezan a escuchar unas guitarras que crean una atmósfera como de medio oriente, mismas que estallan en el minuto 1:31 en un excelso growl que dice: “Cannot close our eyes”, para después seguir con una de las partes más pesadas del disco hasta llegar a un pequeño estribillo cantado con voces limpias.


Un solo de batería y unos chimpancés sirven de transición a la siguiente canción del disco, se trata de Sun of Nothing. Una de las joyas de este disco, es una canción de once minutos, que empieza violentísima y que llega a partes chuscas como la del minuto 3:30, pasando por el impecable solo de guitarra de Paul Waggoner que empieza al minuto 4:40, todo culminando al minuto 6:47 con el inicio de un pasaje calmado, acompañado con la voz limpia de Thom, que en verdad puede llegar a ser preciosa contrastando increíblemente con lo agresivo de su growl. Este pasaje da pie a la mejor parte de la canción, que inicia al minuto 7:54 donde la voz de Thom y el bajo de Dan Briggs hacen un dueto precioso, donde se ve también una de las líneas más bellas del album: “I’m floating towards the sun. The sun of nothing.” Esta parte nuevamente termina en un crescendo que pone fin a esta canción con una guitarra impresionante (rápida, compleja y en una escala alta) todo dando paso a la siguiente canción.


Ants of the Sky empieza con el solo de la canción anterior, rápida, poderosa, uno de los puntos climáticos del disco es el primer minuto de esta canción. La canción continúa por diez minutos más, con solos majestuosos como el que da inicio al minuto 1:23, y con pasajes instrumentales complejos siempre ligados a otra parte de la canción que va progresando hasta llegar a la línea del minuto 8:23, que dice: “Sleep on... fly on. In your mind, you cant fly.” La canción incluso tiene una pelea de cantina, que culmina con el mismo solo del principio, un poco más lento y bombástico, mismo que da fin a la canción.


Prequel to the Sequel es la antepenúltima canción del disco, canción poderosa, posiblemente de lo más pesado del disco, que sigue con la misma línea de fusionar estructuras progresivas con los riffs y growls pesadísimos, sello característico de la banda. Este track hasta tiene una parte reminiscente a Boris the Spider de The Who, parte que inicia al minuto 5:23, donde hasta se puede escuchar un acordeón; la canción termina con la participación de un artista invitado, con un growl mucho más agudo que el de Thom, mismos que hacen contraste en la parte final de la canción, donde uno responde a otro dando una textura inusual a esta canción.


Viridian es uno de esos tracks de transición, propios de todo disco progresivo, un track calmado y bello, que crea una atmósfera idónea para el inicio del último track del disco, se trata de la épica: White Walls.


La última canción del disco empieza fuerte, misma que se calma al minuto seis, para volver a crecer y estallar en una línea memorable que nombra a la canción, todo para llegar a otro de los puntos álgidos del disco, a eso del minuto doce, donde uno de los mejores y más complejos solos que he escuchado cierran esta magnífica pieza de arte llamada Colors.


¿Qué es Colors finalmente? Una canción de sesenta y cinco minutos, una obra conceptual excelsa, una obra de arte más allá de las ataduras del género o géneros que se le quieran poner a esta banda. Un disco que merece ser escuchado.


Y como recordarán, o no, en su primera visita este año a México, como teloneros de Dream Theater sufrieron de una mala experiencia como lo narré en la reseña del concierto. Y como también recordarán, no les di mucha importancia en aquel entonces, pero hoy arrepentido de mis pecados y con mi boleto para verlos el próximo nueve de noviembre en el Hard Rock Cafe, les digo que es su obligación y salvación ir a verlos en vivo.


Yo le doy 5 estrellas.

domingo, 5 de octubre de 2008

The sound of animals fighting - The ocean and the sun (2008)


En casi cualquier lugar donde se busque, uno encontrará que The sound of animals fighting es una banda experimental de rock progresivo. En mi opinión esa definición no podría ser más errada, por lo menos para su tercer disco, The ocean and the sun, ya que éste se caracteriza por tener cientos de elementos experimentales pero carece de todo aquello que tenga que ver con rock progresivo. Hasta la fecha estos jóvenes de California tienen tres discos que se caracterizan por la multiplicidad de sus integrantes y sus melodías. Tampoco se trata de un proyecto principal, sino que es un grupo con gente de bandas como Finch, Rx Bandits, Circa Survive y Chiodos. Algunas bastante desconocidas y que encima son presumiblemente emo.

No es extraño que en The songwriter's reviews haya reseñas de discos que no son de metal, pero sí es raro que sea yo quien se aventure a criticar un disco que tiene más bien elementos de rock alternativo y experimental, géneros que no son habituales en mi lista de reproducción.

La Intro se trata de un poema que es recitado en idioma persa. No sé por qué está ahí, pero para todos los fanáticos de los idiomas, seguramente será divertido escuchar un minuto de un idioma no muy común en occidente. De cualquier forma, esta breve introducción sirve como puente a la primera canción y que es la que le da título al disco, The ocean and the sun, que se trata de un tema bastante calmado que para nada suena a rock progresivo, sino más bien a alternativo. Suena muy bien, es relajante y cumple un papel importante al ser un buen tema para iniciar el trabajo.

I, the swan me parece la mejor canción del disco, aunque las letras son algo extrañas y versan sobre un tema que ni Octavio Paz hubiera podido abordar de manera tan sublime. Es un tema más orientado al rock clásico que se nutre con unas voces infantiles y una musicalización sobria que encuentra puntos muy álgidos.

Pareciera que Another leather lung sigue la misma línea que la canción anterior, ya que en un principio este tema mantiene un ritmo constante y algo lento, pero a medida que avanza se va acelarando hasta mostrar unos guiños bastante evidentes de post hardcore, que si bien en un primer momento suena demasiado caótico, después muestra una estructura sumamente interesante y bien armada.

El primer punto débil del disco es Lude, un filler de dos minutos con un piano monótono que casi no se escucha, que sólo sirve para conectar al sexto track, Cellophane, muchísimo más destacable que su predecesor. Lo más interesante de la canción es la batería bien trabajada y una música que va en constante crecendo hasta el punto en que explotan unos riffs muy potentes. Y si bien este tema sigue la misma línea hardcore, también presenta singularidades muy importantes, consiguiendo que el tema sea uno de los más potentes de todo el trabajo.

Un trabajo de rock experimental no podía carecer de una canción con título raro, y se trata de The heraldic break of the manufacturer's medallion. Un tema que no está mal y que desde el primer momento suena bastante punk y hardcore. Ésta es, sin duda, una canción para todos los amantes de la más pura degenerada anarquía musical, sin que eso sea necesariamente peyorativo. Eso sí, cuesta bastante encontrarle la estructura a la canción.

Chinese new year es otro filler bastante absurdo, aunque notablemente más divertido que Lude. Luego de los niños diciendo incoherencias con una música igual de incoherente, llega Uzbekistan, la canción más experimental de todo el trabajo y que parece haber estado grabada en una sola sesión en el estudio por medio de sucesivas improvisaciones. Y si The heraldic... era complicada, ésta lo es más y tomará por sorpresa a cualquier persona. No está mal, pero también debe ser escuchada como diez veces para encontrarle algún sentido. Sin mencionar que es más larga de lo necesario.

Con Blessings be yours mister V regresa la cordura y un poco de la melodía. Se agradece en este punto que a los chicos de la banda se les ocurriera entregar una pieza musical dinámica y con cordura, aunque sin la sutileza de la primera mitad del disco.

Ahab es un insulto. La experimentación se justifica en el arte en tanto tenga alguna estética de fondo, pero este tema se trata de lo que en inglés denominaría yo como un random noise. Es como un aparato haciendo estática y ruido durante un minuto.

El último tema, On the occasion of wet snow, cae como una bendición luego de todo el ruido del track anterior. Si se pensaba que ya se habían perdido esas delicadas melodías de la primera parte del disco, con este tema se reivindica todo el trabajo porque nos deja descansar de una buena vez de todos los elementos carentes de estética y sentido. Incluso este tema sí que tiene guiños al rock progresivo.

The ocean and the sun no se trata de un disco malo, pero sí adolece de varias cosas. La experimentación a veces es excesiva y absurda. Parece ser que últimamente los artistas creen que cualquier cosa puede ser arte, cuando no hay nada más falso que esa afirmación. Apelar a los sentidos no es intrínsecamente arte, y en este caso hay temas como Ahab que sólo demuestran cómo estos jóvenes tienen ganas de encontrar la belleza hasta el un aparato descompuesto. Por otro lado, la primera parte del disco es infinitamente superior a la segunda, cuyo parteaguas sería Cellophane.

El disco funciona bastante bien como un todo, a pesar de estos momentos inútiles. Además, quien adquiera este disco deberá escucharlo bastantes veces para encontrar lo verdaderamente valioso en él. Y si en un primer momento es algo repulsivo, luego de varias escuchas uno puede encontrar melodías y musicalizaciones bastante notables. Eso sí, no hay que bajar este disco esperando encontrar rock progresivo porque no lo hay en ningún lado, salvo en momentos muy puntuales. Parece ser que en esta época cualquier cosa que suene extraña es considerada como progresivo. En ese sentido sería necesario replantear el análisis de los expertos de la música. Vamos, en palabras menos sofisticadas, el disco tiene más hardcore punk que rock progresivo...

Bájalo acá (link tomado de goleech.org)

7.8/10

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Death Magnetic - Metallica (2008)



Hablar de Metallica siempre es peligroso y difícil, hay tantas y tan diversas opiniones sobre la banda que darle gusto a todos o a la mayoría es imposible. Y es que, hay desde quienes dicen que Lars nunca aprendió a tocar la batería, hasta los rednecks que se sienten indignados al ver un mexico-americano como bajista de Metallica. Y qué decir de los fans, hay desde niñitos que aprenden a tocar la guitarra con Nothing Else Matters, pasando por los metaleros añejos obsesionados con Kill ‘Em All o con Master of Puppets, hasta las adolescentes que tienen en su colección de discos el Black Album entre un disco de Britney Spears y otro de Madonna.

Lo cierto es que el legado de esta banda es innegable e importante en la escena del metal por casi 30 años. En especial en los ochentas donde es imposible entender la evolución del género sin poner en contexto la trilogía Ride the Lightning (1984), Master of Puppets (1986), …And Justice for All (1988). La cantidad de bandas, géneros y subgéneros que fueron permeadas e influenciadas por estos tres discos es inconmensurable.

El otro lado de la moneda fue la trilogía noventera Metallica también conocido como Black Album (1991), Load (1996), ReLoad (1997); discos infames y comerciales ad nauseam. Es penoso ver videos de Metallica en la programación de Telehit, o MTV, y peor aún, escuchar Enter Sandman hasta el hartazgo.

Metallica sencillamente pudo pintar dedo y mandar toda la industria musical al carajo desde hace años, sin embargo ha evolucionado con ella, a muchos nos parece que para mal. Y es que debe haber pocos seguidores originales de la banda que se sientan satisfechos con la sobreexposición mediática a la que ha sido sometida la banda.

Cinco años después del perverso St. Anger (2003), Metallica saca su noveno disco de estudio titulado: Death Magnetic. Sin tanta expectativa, en parte disminuida por el disco anterior que hizo que la mayoría de los fans perdieran la fe en la banda, y con una vaga promesa de que el sonido de este disco regresaría a las raíces de la banda.

El disco abre con That Was Just Your Life canción poderosa y portentosa, con dos solos imponentes, con un Kirk Hammett inspirado, ansioso de tocar como sólo el sabe solos y riffs gruesos y chingones, cosa que no le habían dejado hacer en el disco anterior. La segunda canción del disco es The End Of The Line, canción que deja al descubierto las deficiencias en las letras de Hetfield, pero que crea una atmósfera perfecta para un final estridente y lleno de poder.


Broken, Beat & Scarred es el tercer track del disco, que continúa con la línea de canciones largas, riffs gruesos y solos atascados; el sonido de esta canción es muy reminiscente al periodo ochenteno de la banda, no así el cuarto track del disco The Day That Never Comes. Canción que es también el primer sencillo del disco y que, es de lo malo del disco, por llamarlo de una manera. En especial la línea “This I swear” que fácil podría haber sido escrita por una banda de punk.

El disco continúa con dos canciones que son de lo mejor de Metallica en los últimos 20 años, hablo de All Nightmare Long y Cyanide. La primera que contiene un estribillo memorable y la segunda con el mejor riff que le he escuchado a Metallica. Éstas dos son sin duda uno de los puntos climáticos del disco.

Llega así la séptima canción, The Unforgiven III, que es lo más cercano a una balada que tiene el disco, y no es propiamente una, es más bien una canción lenta que explota poderosamente en un de los muchos solos memorables del disco. The Judas Kiss, el antepenúltimo track del disco, es otra canción poderosa y estridente, que tiene un tema en sus letras parecido a aquél en Master of Puppets la canción.

Suicide & Redemption es un track instrumental, épico, con un trabajo notable de Trujillo en el bajo, y con varios solos de guitarra, el más notable el que se sitúa a la mitad de la canción con tintes melancólicos. Y finalmente llega My Apocalypse que es la canción más pesada del disco, pero no por eso es mala, al contrario es de lo mejor del disco, trash metal en todo su esplendor.

Death Magnetic es un gran disco, en especial porque la promesa de que Metallica volvería a sonar a Metallica fue cumplida, y porque demuestra que de proponérselo, Hammett, Hetfield y Ulrich pueden seguir haciendo del metal su prostituta.

Yo le doy 4.6 estrellas.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Epica en el Circo Volador

(Todas las fotos son propiedad de Germán García)

¿Cómo no amar a Simone Simons? Si es perfecta en todos los sentidos: es ridículamente hermosa, su cuerpo son ocho cabezas (algo sólo visto en dibujos de cómics), su presencia es imponente, su talento es innegable, su voz es angelical, y lo mejor, está bien buena. Sin embargo, hay algo en ella que nunca me ha terminado de convencer, antes pensaba que eran sus severos ataques de hipocondria, ahora sé que es su plan de diva. No sé, a lo mejor me equivoco y estaba en su derecho de abandonar el escenario, o a lo mejor fue una mamona que se pasó de exagerada al salirse del escenario como niña berrinchuda, lo que sí pude notar es que ella estaba a fuerzas, aunque dijera otra cosa. El por qué abandonó el escenario es relatado más adelante.

El regreso de Epica a México fue tan esperado, por sus ya sabidas cancelaciones, que el Circo Volador ya presentaba una cola que le daba la vuelta a la cuadra al cuarto para las cuatro de la tarde, y ni la lluvia, ni los mamones de los organizadores dando pulseritas para evitar colados podían evitar la emoción y la expectativa de los fanáticos congregados varias horas antes para agarrar buen lugar y ver a sus ídolos lo más cerca posible.

El concierto empezó tarde, pero cuando al fin se apagaron las luces a eso de las cinco para las nueve y empezó a sonar Indigo supimos que al fin Epica estaría tocando en México. La banda entró sin mucho aspaviento, el público enloqueció al ver a Simone, y no los culpo, es una diosa que irradia belleza, y al estar considerablemente cerca del escenario supe que el sólo verla había valido el boleto, y la espera.

Comenzaron tocando Obsessive Devotion, canción que fue perfecta para encender los ánimos de los presentes, a mí me pudo encantar el headbang de Simone, no sólo porque nos permitía apreciar mejor su escote, sino también porque es espectacular ver semejante cabellera de fuego moverse de esa manera tan chingonamente metalera. Pero regresando a la canción, fue ejecutada de manera aceptable, el sonido del Circo es bastante bueno, y la iluminación fue bastante favorecedora durante todo el concierto.

Quietus fue la siguiente canción interpretada por la banda, no fue nada espectacular salvo ver a Simone y los growls de Jansen. Sus siguientes números fueron Menace of Vanity y Living a Lie, canciones que prendieron a los fans de la banda y a los presentes en general, fueron buenas interpretaciones, con un Jansen impecable en sus growls y una Simone que canta como sólo ella sabe y puede.

Lo grosso de la noche vendría a continuación, mientras comenzaban a interpretar Sensorium a alguien se le hizo fácil aventarle una pulserita a Simone; pero ¡ah cómo es maldito el destino! Para infortunio de todos, la bendita pulsera fue a dar en el rostro de Simone (o eso dice ella) lo que ella entendió como un acto de agresión y abandonó el escenario. La banda siguió tocando unos instantes, hasta que pararon, y abandonaron el escenario también. Poco después llegaría Ad Sluijter a decirnos que alguien había agredido a Simone, muy indignado el señor, que por cierto tiene de metalero lo que yo de reseñista de conciertos.

Poco después vendría el buen Jansen a decirnos, en pocas palabras, que éramos malas personas, sólo que no pudo terminar su discurso (se notaba que no sabía qué decir o en su elección de palabras o quería ser políticamente correcto o no sabe hilar sus ideas apropiadamente) el caso es que nos dijo “uhm… oh… you don’t do that”. El señor es un cabrón, hasta cuando no hace growls. Al rato llegó una empleadita del Circo y explicó que alguien aventó una pulserita y que si querían dar regalos se los diéramos a los de seguridad. Al poco rato regresó la banda sin Simone, y nos prometieron que pronto regresaría Simone, que según la pulserita dañó su globo ocular, y que se estaba recuperando, pero que entre tanto iban a tocar un cóver. Para ser sinceros no me acuerdo qué cóver fue, ni de qué banda, pero era una rola netamente deathmetalera que me agradó. Sin embargo yo no iba a ver covers, ni que fuera concierto de Tarja.

Afortunadamente, después de otra canción, regresó Simone y nos perdonó la vida, y el público enloquecido por el perdón de su diosa se entregó aún más. Tocarón así Cry For the Moon de una manera aceptable, para posteriormente dar paso a un solo de batería bastante insípido. Continuaron con su setlist y tocaron Sensorium, sí. Luego vendrían Blank Infinity y Fools of Damnation, y al parecer tanto a la audiencia como a la banda se les había olvidado todo, y tanto ellos dieron un buen espectáculo, como la audiencia se entregó y disfrutó.

Llegarían así mis dos canciones favoritas de Epica, una seguida de la otra, Phamtom Agony y Chasing the Dragon, la primera fue ejecutada con maestría, y en general la canción por sí misma es poderosa. Y qué decir de Chasing the Dragon, canción que nos permitió contemplar la belleza de la voz de Simone de una manera insuperable y sublime.

Hipnotizado por la hermosura de la voz de Simone en la canción anterior, quedé atrapado y me entregué a Epica por completo en Sancta Terra, que vamos, es un rolón que al menos yo al escucharla inevitablemente la asocio con The Divine Conspiracy, canción que como ya sabrán en el disco viene subsecuente a Sancta Terra, lamentablemente no tocarían The Divine Conspiracy, en su lugar cerrarían con Consign to Oblivion. Canción buena a secas.

Me gustó que no tocaran Never Enough, canción que al menos yo aseguraba tocarían, pero fue mejor así, que dieran cabida a canciones menos vacías y más virtuosas. Y el otro lado de la moneda fue que no tocaron The Divine Conspiracy, canción que es puro virtuosismo.

Y así, se había ido el primero de los dos conciertos de Epica en la ciudad de México, concierto más bien regular. Y aunque me enojó ver los desplantes de Simone, e imaginar a los promotores en el camerino rogándole a la nena que regresara, volvemos al punto de ¿cómo no amar a Simone Simons?

sábado, 23 de agosto de 2008

El Reino Olvidado - Rata Blanca (2008)




A estas alturas de la vida, Rata Blanca podría considerarse como uno de los clásicos en el heavy metal en español. A riesgo de buscar un paralelismo que quizá para muchos sea excesivo, Rata podría considerarse como el Iron Maiden castellano, o, en todo caso, el Deep Purple de Argentina. Su historia data de 1986, donde Walter Giardino, el indiscutible líder de la banda, decidió crear una agrupación de heavy metal clásico sin mayores pretensiones. Un disco homónimo de pésima calidad de grabación, mal ecualizado y con un vocalista mediocre, pero con canciones de culto que destacan por su gran calidad compositiva, fue su debut. Pero no sería sino hasta segundo disco, donde recién se incorporó Adrián Barilari como vocalista, Magos, espadas y rosas, que, de mano de dos grandes temas como lo son La leyenda del hada y el mago y Mujer amante – ya estandartes de la banda –, Rata aseguró un lugar en el gusto del público latinoamericano de los años ochenta. Con el paso de los años y el transcurso de sus discos, Rata Blanca se volvió, acaso, en la banda más importante de la Argentina. Los conflictos y el carácter tan especial de Walter hicieron que la alineación clásica se separara, llegando entonces nuevos integrantes, incluido el vocalista, que dieron un sonido distinto para la banda. Entre el cielo y el infierno, un disco crudo y poco melódico, vio la luz con el vocalista Mario Ian, quien efectuó una labor más que decorosa. No obstante, el siguiente disco, titulado implícitamente VII, supuso el cambio más radical: con Gabriel Marian, el nuevo vocalista, nació un trabajo de estilo indefinible. El destino de Rata Blanca parecía finalizar, pues finalmente en 1998 se decidió terminar con el grupo. Sin embargo no tuvo que pasar demasiado tiempo para que en el 2002, y con Barilari de regreso, renaciera Rata Blanca con un disco más hardrockero, El camino del fuego. Su último disco, La llave de la puerta secreta, continuó en la misma línea hasta el año 2005.

Hoy es cuando, luego de tres años de espera, Rata Blanca lanza su noveno disco, El reino olvidado, que en Argentina logró ocupar las estaciones de radio, los canales de televisión y una masiva compra del material. Antes de su salida la interrogante más grande era el sonido mismo del disco; se rumoraba que regresarían al sonido neoclásico que caracterizó los primeros trabajos de la banda. Otros más deseaban algo con una onda powermetalera. El 21 de agosto se resolvió la interrogante:


Las voces del mar es el tema que nos introduce a este trabajo, una canción breve que tiene como finalidad engancharse al siguiente corte y que cuenta con la participación de una mujer que ya había colaborado con el primer disco solista de Barilari.

El segundo track es el que le da título al disco, se trata de El reino olvidado, una canción que abre con el riff más memorable de todo el material, que, no obstante, en ocasiones resulta demasiado repetitivo. Es un tema muy melódico y con un gran estribillo, a medio camino entre el heavy metal clásico con influencias europeas y un medio tiempo que no tiene mayores pretensiones. Un dato curioso: esta canción la presentaron muchas veces en vivo antes de que saliera el disco, contaba con una introducción de teclado que posteriormente fue suprimida; por alguna extraña razón mucha gente quiso creer que se trataba de una copia del teclado inicial de Amaranth, de Nightwish…

71-06 (Endorfina) es el título críptico – según Giardino – que bautiza la tercera canción de El reino olvidado. Es, quizá, el tema más hardrockero de todo el disco, con cierta similitud al Amo del camino del Camino del fuego. La letra, ya en el inconfundible estilo de Walter, es una crítica a ciertos rockeros falsos. Lo mejor de este track es, sin duda, la batería del inicio, por lo demás no es demasiado destacable, salvo que tiene un aire inconfundible a Deep Purple.

Talismán tiene todo para ser un éxito. Se trata de un medio tiempo muy melódico y hasta comercial que hará las delicias de todos los fanáticos de la rata más emotiva. Un gran tema que, sin duda alguna, está dentro de lo mejor del disco. La melodía es muy bella y recuerda a los grandes clásicos de la banda, sobre todo en lo que es el estribillo más trabajado de todo el disco.

Con El círculo de fuego regresamos al heavy metal clásico al que nos tiene acostumbrados la banda. El riff inicial tiene cierto aire de Nightwish (más que la extinta intro del segundo tema) y el estribillo tiene inspiración de 2 minutes to midnight, gran clásico de Iron Maiden (e incluso hay quien dice que hay cierto parecido entre Barilari y Dickinson). Las influencias son innegables, así como la calidad de esta canción que le da muchos puntos al disco. Además, aquí podemos escuchar uno de los mejores solos de guitarra de Walter.

A los chicos de la banda les encanta el hard rock, y nos lo demuestran con Diario de una sombra. Musicalmente hablando no es una canción demasiado destacable ni ambiciosa, pero nuevamente Walter rescata el tema con un buen solo de guitarra que incorpora el efecto wah-wah.

Desde VII Rata Blanca no nos había ofrecido un tema instrumental: Líbranos del mal. Curiosamente, Madre Tierra también llega con una melodía melancólica, echando por tierra las especulaciones y anhelos de los fanáticos que pugnaban por un tema neoclásico y virtuoso como Preludio obsesivo. La guitarra de Walter cumple su cometido, lo mismo que la ambientación íntima que logran los teclados de Bistolfi. El único pero de este instrumental es que quizá no está en el lugar indicado.

El guardián de la luz recuerda mucho a En nombre de Dios? del disco El camino del fuego, aunque quizá El guardián… está más trabajado. Los dogmáticos del power metal quizá estén contentos con esta canción, porque incluso el doble bombo se hace presente. En cuanto a fuerza, éste es el mejor tema de todo el disco: la voz de Barilari no podía ser mejor, el trabajo de la guitarra de Walter es soberbio como siempre, la batería de Fernando es impecable, pero sobre todo los teclados merecen mención aparte: ¡por fin suenan! Y muy bien.

Con Un día más, un día menos volvemos a ponernos melancólicos. Afortunadamente, ésta no es una balada melosa y pop, sino que tiene todos los elementos rockeros que la transforman en una power balad bastante efectiva.

La recta final del disco corre a cargo de No es nada fácil (ser vos) y Si eres hijo del rock, ambos muy hardrockeros, con la clásica fuerza que caracteriza al género, pero que como canciones solitarias no tienen demasiado protagonismo en todo el trabajo y que incluso pueden llegar a pasar desapercibidas, aún después de varias escuchas.

La última canción se trata de Cuando hoy es ayer, otro tema calmado que recuerda a los antiguos temas de la época del Guerrero del arco iris. De las canciones lentas ésta es la menos destacable, pero cierra mejor el disco de lo que lo harían sus dos temas precedentes.


El reino olvidado tiene unas cuantas particularidades muy interesantes: Walter Giardino no es más el protagonista del trabajo y su guitarra no satura el disco, en cambio, se optó por crear un disco más homogéneo y equilibrado. Si bien el sonido en general de este disco no difiere demasiado al de sus últimos dos LPs, hay un estilo más depurado e incluso maduro. La mezcla, por otro lado, es realmente destacable. Por otro lado, el disco adolece de algunos temas que son incluso anodinos y fácilmente olvidables, lo que se compensa con algunas canciones que fácilmente podrían llegar a ser verdaderos clásicos de la banda, como El guardián de la luz, Talismán y El círculo de fuego.

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8.4/10

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