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domingo, 30 de diciembre de 2012

Top 10 de Discos en el 2012.

Otro año musical se ha ido, y mientras las masas encuentran satisfacción en la música comercial que viene acompañada de alta exposición mediática —y que a mi gusto es cada vez más detestable, mediocre, sin chiste, y falsa—, otros más vivimos en una era de cornucopia  musical independiente a través del Internet. Y aunque bandas 'importantes' como The Mars Volta o Muse compartieron nuevo material en este año que termina, lo cierto es que para mí —alguien obsesionado con la música—, lo mejor de este año lo hicieron las bandas poco conocidas —excepto en aquellos círculos, limitados en número, en donde se aprecia la psicodelia, el stoner, el space, el  kraut, el doom y el metal, por encima del resto de los géneros— y obscuras. Bandas que por lo general hacen poco uso de la convención estética de voces limpias y melódicas, pero que expresan miles de universos de emociones a través de guitarras, bajos, baterías, amplificadores, y cualquier otro recurso técnico-artístico que le permita a estos músicos posmodernos ser un medio para la manifestación creativa.

Escribir sobre música es pretencioso. Más si no eres un músico como tal. Más si intentas hacer de la tarea una descripción minuciosa de lo que la música significa para ti y todo lo que representa en tu subconsciente y en tus emociones. Y es que, si la interpretación musical es subjetiva, la apreciación musical lo es más. Más pretencioso aún es querer calificar todo el material musical que conociste este año, y decir que 'x' es mejor que 'y' basado únicamente en tu opinión y tu conocimiento musical amateur...

...sin embargo es adecuado —y esta lista tiene como fin principal dar a conocer nuevas bandas y propuestas musicales-estéticas— por eso aquí está mi lista de los mejores diez discos del dos mil doce:

   

10. Nomega,'Deimos'.

(Rumanía) |Psychedelic Rock| 69 minutos
Este disco lo reseñé hace un par de meses, es un disco que como muchos de los álbumes de esta lista mezcla una gran cantidad de géneros, por lo que querer hacer algún tipo de clasificación al final no te dice nada relevante. Afortunadamente como la mayoría de los discos de esta lista, lo puedes escuchar de manera gratuita en bandcamp.
Da click para escuchar.





9. Vibravoid, 'Gravity Zero'.

(Alemania) |Psychedelic Rock| 59 minutos
Éste es rock psicodélico del vintage, del que se fue perfeccionando en los noventas con bandas como The Brian Jonestown Massacre y que vino a resurgir poderosamente en la década pasada. Y esta 'bandita' es la voz profética de la psicodelia y el viaje. Recuerden que si están en Prog Archives seguramente valen la pena.







8. Between the Buried and Me, 'The Parallax II: Future Sequence'.



(E.E.U.U.) |Prog metal|  73 minutos
En la octava posición está otro disco del cual también escribí una reseña este año. Decir que son una de mis bandas favoritas es poco, y sin embargo creo que su legado ya empieza a ser difícil de no notar, incluso para quienes este estilo de 'voz' sigue costando mucho trabajo para digerir.







7. Stoned Jesus, 'Seven Thunders Roar'.


(Ucrania) |Psychedelic Rock| 47 minutos
Otra banda europea que fusiona géneros, ellos fusionan 'stoner' con influencias de 'doom' y del 'hard rock' de los 70's. Obviamente les encanta la marihuana y el viaje, y a quién no. Su nombre comparte el mismo concepto en el nombre de otra banda, Jesus on Dope, banda que creo es mejicana. La verdad es que Stoned Jesus me gusta más, y musicalmente me impresionaron bastante. 
Da click para escuchar.





6. Summoner, 'Phoenix'.

(E.E.U.U.) |Stoner Rock| 49 minutos
Esta banda antes se llamaba Riff Cannon, y en el 2009 compartió Mercury Mountain —que a mi parecer es un gran disco. Este año lanzaron Phoenix bajo otro nombre, como si así renacieran de las cenizas de su banda anterior, y de paso nos entregaron una joya del rock pesado: con riffs de bajo y guitarra tan impresionantes y correctos que vuelven este disco imperdible y referencia obligada.
Da click para escuchar.





5. Ancestors, 'In Dreams and Time'.

(E.E.U.U.) |Prog Rock| 66 minutos
A mitad de la lista está un imponente documento del rock progresivo. Todo lo que un 'prog fan' pueda llegar a buscar —sí, incluso el sonido del mellotron que es obsesión de Steven— está contenido en este testimonio artístico, que además tiene la misión fundamental de celebrar al género mismo de una manera inteligente, bella y vanguardista.
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4. Baroness, 'Yellow & Green'.


(E.E.U.U.) |Post Rock| 75 minutos
En mi review de este álbum comenté sobre lo imposible que se ha vuelto estar al tanto de un género musical, en especial porque las concepciones mismas de los géneros mutan de una manera rápida e imperceptible. Pero aún así es importante hacer el esfuerzo de buscar música nueva que cumpla con un cierto grupo de características para no perdernos de aquello que más disfrutamos en la música contemporánea. Cosas como este disco doble no merecen pasar desapercibidas.


 

3. Black Bombaim, 'Titans'.

(Portugal) |Psychedelic Rock| 65 minutos
Debo de reconocer, de antemano, que a partir de este punto la lista se vuelve completamente instrumental: música a la vanguardia de la exploración sonora. Estos portugueses ya nos habían avisado de su alcance con discos previos —les recomiendo mucho el 'sábados y viajes espaciales'—, pero es con Titans donde creo que logran su trabajo más sólido al intentar fusionar: doom, sludge, stoner, psicodélico, y progresivo.
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2. Radar Men from the Moon, 'Echo Forever'.

 (Holanda) |Psychedelic Rock| 51 minutos
Esto es lo mejor que la psicodelia puede ser: abstracta, melódica y ruidosa a la vez; como si toda tu atención consciente e inconsciente intentara dar algún sentido a una experiencia mística/cósmica en medio de un desorden galáctico inefable. La sublimación más bella de las emociones.
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1. Hisko Detria, 'Static Raw Power Kraut'.

(Finlandia) |Psychedelic Rock| 49 minutos
Y en primerísimo lugar, este disco que fue producido con dinero de la banda, lanzado al mercado por los propios medios a los que los integrantes de la banda tienen acceso, y compartido al mundo de manera gratuita a través de la red. Además es de nórdicos. Una fina mezcla de shoe-gaze, kraut, y space rock setentero. Psicodelia pura.
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Yo soy de los que creen que analizar la música que escuchas es un buen ejercicio de reflexión para tu propia humanidad. Y no hay nada más pretencioso que eso: cuestionar tu humanidad.

lunes, 29 de octubre de 2012

Between the Buried and Me - The Parallax II: Future Sequence (2012)

Una de las bandas más seguidas por este blog sin duda alguna ha sido Between the Buried and Me, en parte por el fanatismo desmedido de este melómano incorregible, que celebra cualquier forma y presentación que exalte el pensamiento crítico, creativo y artístico. Y con esta banda no es para menos.

Desde aquél hermoso año del 2007 en el que escuché por primera vez Colors y quedé perdidamente enamorado de la propuesta estética de esta banda supe que se estaría hablando de ellos en los círculos del progresivo por muchos años. Ese disco en especial fue una obra maestra:
"¿Qué es Colors finalmente? Una canción de sesenta y cinco minutos, una obra conceptual excelsa, una obra de arte más allá de las ataduras del género o géneros que se le quieran poner a esta banda. Un disco que merece ser escuchado."
Luego llegaría su quinto disco de estudio, The Great Misdirect, disco al que critiqué por no ser perfecto como su predecesor, "porque una vez lograda la perfección, no se debe aceptar nada menos que eso". 

Luego el año pasado entregarían un EP, titulado "El Paralaje: Diálogos del Hipersueño". Este disco compuesto de tres canciones, siguió la línea de repetir fórmulas probadas y complacer a los seguidores. Siento que el propósito del estrenar estas tres canciones en dicho formato no fue otro que el sacar material para no perder hype. Quisiera aclarar, no son canciones malas, al contrario, el punto es que no se veía a la banda salir de su zona de confort, creativamente hablando (si es que eso tiene sentido).

A principios de este mes salió el más reciente LP de la banda, "The Parallax II: Future Sequence", un disco de más de setenta minutos que continúa con el concepto presentado en el EP. El disco abre con "Goodbye to Everything", con la voz de Tommy en su faceta melódica y además con un efecto de capas, quien se cuestiona sobre el estado de su conciencia a través de la letra, mismo que hará durante el resto del disco con una excelencia narrativa envidiable . De ahí el disco arranca hacia un viaje increíble a través de la mente y la percepción; las guitarras con el sello característico de Paul y el estrepitoso growl de Tommy —quien parece tener una garganta naturalmente apta para este estilo de canto— no podían estar ausentes


 La música de BTAM siempre ha dependido del punto de percepción del escucha, sin duda desde un cierto ángulo serán sonidos cacofónicos, estrepitosos y hasta molestos; y desde otro punto de percepción es la sublimación de las emociones todas en una aventura musical que embelesa el alma. Este disco no es la excepción, además de que regresan a la experimentación en sus composiciones y arreglos, y eso es algo que se agradece. No queremos verlos estancarse.

Para los que aún tenían dudas sobre la condición de Paul Waggoner como el mejor guitarrista contemporáneo, este disco los tendrá entretenidos un buen rato, ya sea para maravillarse con lo proficiente de su técnica y su creatividad como compositor, o para buscar qué criticarle (aunque dudo que objetivamente encuentren algo).

Sin más, aquí está el disco completo en una calidad aceptable:


jueves, 26 de noviembre de 2009

Between the Buried and Me - The Great Misdirect (2009)


¿Qué debe hacer un artista después de haber alcanzado la perfección? ¿Repetir patrones o fórmulas que le garanticen un resultado similar en obras posteriores? ¿O reinventarse nuevamente para alcanzar la perfección de una manera distinta?

Las anteriores no son preguntas sencillas, y aunque su complejidad varía en función del artista, las respuestas nunca son similares: Trent Reznor nunca logró superar The Downward Spiral (1994), Mikael Åkerfeldt no ha logrado superar Orchid (1995) —en parte porque el sonido de Opeth en ese entonces no pertenecía exclusivamente a Åkerfeldt como en todos los discos subsecuentes—; mientras que otros genios logran la perfección una y otra vez de maneras distintas como Steven Wilson o Varg Vikernes.

El caso de Between the Buried and Me (BTBAM) es mucho más complejo, ya que la dirección artística de la banda no está bajo el control de una sola persona como en los ejemplos anteriores, sino que pertenece a los cinco miembros. Si bien la mayoría de la música recae en Paul Waggoner y las letras en Tommy Rogers, tanto Dan, Dustie y Blake tienen injerencia en la composición de las canciones. Lo anterior eleva de manera exponencial las posibilidades y rumbos artísticos de la banda. Mientras en una banda como Muse todo depende de un compositor BTBAM depende de cinco; y apenas dos años después del perfecto Colors (2007) han lanzado una nueva obra: The Great Misdirect.


Fiel a su costumbre, BTBAM, nos ha dado una hora de música en donde se mezclan más de diez géneros —desde blasts death metaleros hasta coros de niños y música de carnaval—, y en donde hacen gala de sus impresionantes habilidades para desarrollarse en sus instrumentos. Sin embargo ¿realmente necesitamos otra banda que use los discos como pretexto para presumir que son músicos virtuosos y excepcionales en sus respectivos instrumentos? No.

Narrativamente el disco es deficiente: a pesar de que el primer set de canciones (Mirrors y Obfuscation) toca puntos importantes: “una existencia entera alrededor de lo que no podemos reconocer”, las siguientes canciones se pierden en un mar de ficción, metáforas cursis (Desert of Song) y silogismos hasta la pieza central del disco: Swim To The Moon, que lírica y musicalmente es sublime. Esta canción de casi dieciocho minutos trata sobre un sujeto que cansado y exhausto de la mentira de esta civilización decide suicidarse navegando hasta el reflejo de la luna en el mar. "This is what I lived to be, this very moment is the first time in my life that I've felt pure joy" (Para ser esto viví, este preciso momento es la primera vez en mi vida que he sentido alegría pura).

¿Por qué ser tan duro con BTBAM? Porque no son una banda de improvisados o una banda nueva, porque sabemos de lo que son capaces, porque el hacer discos para presumir que haces riffs complicados e intrincados está bien para Petrucci, pero no para ellos quienes lograron tejer una historia conceptual sublime a lo largo de su anterior disco. Y sobre todo, porque una vez lograda la perfección, no se debe aceptar nada menos que eso. Claro, The Great Misdirect no es para nada un disco malo, y la canción con la que cierra el disco es una obra maestra del romanticismo al ser un himno del individualismo y la soledad, pero no es para nada un disco perfecto.

Calificación del disco: 4.16 estrellas de 5 posibles.

martes, 11 de noviembre de 2008

Between the Buried and Me en el Hard Rock Cafe

…you will just keep waiting.

Seis meses después de aquella visita de Between the Buried and Me (BTAM)al DF, el quinteto de North Carolina regresó a México la noche del nueve de noviembre en el Hard Rock Café. Lugar, a mi gusto, perfecto para esta banda, ya que se prestó para el Mosh Pit, se ve bien de todas partes, y el sonido es bastante bueno. Esta vez, la audiencia iba con el firme propósito de entregarse a esta gran banda; a diferencia de su visita anterior, donde, la gran mayoría de los presentes en su vida había los escuchado, y no tenían el oído educado para los growls característicos de BTAM.

Las puertas del lugar se abrieron a eso de las seis y media, y la gente fue llenando el Hard Rock, yo, afortunadamente, contaba con un boleto especial que me permitió estar en la parte de arriba y backstage. De arriba la vista era impecable, se seguía teniendo cerca el escenario, y el sonido era inmejorable.

La banda subió al escenario, tomaron sus posiciones, e inmediatamente Tom comenzó a tocar en su piano las primeras notas de Foam Born (A) The Backtrack, se detuvo un poco después, introdujo a la banda y continúo con la canción, que en vivo es impresionante, en especial ver cómo a Tom le salen los growls como si estuviera platicando, y, ver a Paul hacer esos arpegios sublimes. Como sabrán la canción va unida a (B) The Decade of Statues por lo que su transición fue perfecta. En esta canción la gente empezó a hacer el famoso mosh pit, y al verlos desde arriba pensaba, 'qué bueno que no estoy ahí'.

Unos problemas técnicos en la guitarra de Paul detuvieron por unos instantes el cambio de canciones, que como ya sabrán, en el Colors no hay tal. Afortunadamente, poco después comenzarían a tocar Informal Gluttony, la cual fue soberbia, la voz de Tom nunca se perdió y el sonido nunca se saturó, aun en las partes más pesadas, mismas que prendían a la audiencia de una manera sublime.

Otros problemas técnicos detuvieron nuevamente la transición de canciones, pero no tardaron mucho para continuar con Sun of Nothing (canción favorita de Tom para tocar en vivo), sólo que en vivo no hubo changuitos entre canciones. La canción es impresionante en vivo, sobre todo porque fue perfectamente ejecutada, y fue imponente escuchar al recinto entonar el “I’m floating towards the sun…”. Y qué decir de Ants of the Sky, que cumplió todas mis expectativas, fue apoteósico el inicio, así como el solo del final.

Prequel to the Sequel vino inmediatamente después, canción que al ser de las más pesadas fue de las que más puso el Mosh a todo lo que podía dar. Y donde vimos a Tom llevar su voz al límite para hacer un growl agudo y uno bajo, algo realmente impresionante, pero más impresionante era ver su presencia escénica, es un espectáculo por sí solo, sabe mantener a la gente atenta. Viridian llegó poco después, misma que dejó ver la habilidad de Dan en el bajo, y que dio un respiro para retomar fuerzas para la última canción del disco; la majestuosa White Walls: verla en vivo fue toda una experiencia, por lo grandioso de la canción, y en especial, por el clímax musical de los últimos 4 minutos de la canción. La canción fue impecable, es impresionante ver cómo suenan en vivo, incluso mejor que en el disco. Prueba inequívoca de su dedicación a su música y eso es algo que se agradece mucho.

La banda abandonaría el escenario aproximadamente por 20 minutos, tiempo suficiente para recuperar fuerzas y tomar una cerveza. Regresarían para decirnos que tocarían cosas de su viejo material. Y comenzaron el segundo setlist para tocar una de las canciones obligadas: Mordecai, canción del Silent Circus, que es violentísima, súper pesada; riffs que te taladran los oídos, y que tiene también una parte singalong que da escalofríos escuchar en vivo, siendo coreada por toda la audiencia.

Continuarían con un rolón muy antiguo, tanto, que el mismo Tom confesaría que tenían bastante tiempo sin tocar dicha canción en vivo, fue Shevanel Cut a Flip; canción del primer disco de la banda, que fue una sorpresa bastante agradable para todos los presentes esa noche. Roboturner, del Alaska, continuaría con la magistral ejecución de su repertorio. Las dos anteriores fueron canciones impresionantes, que prendieron a la gente, y que, fueron de lo más pesado de la noche. Seguirían con la canción que abre el disco Alaska: All Bodies. Canción en donde perdí la voz luego de gritar como loco “All bodies, contortion!”.

Al terminar la canción, la banda se despidió, pero dijeron que tocarían una canción más, era obvio cuál iba a ser, en especial cuando todo el recinto empezó a gritar el nombre de la canción al unísono. Sería la obligada: Selkies: The Endless Obsession. Canción que contiene, uno de los mejores solos de guitarra que ha escrito Paul, y que no defraudó. Justo al terminar las letras de la canción con la línea “We can speak of obsession... we can love the endless” empezó aquel grandioso momento en el que Paul pondría punto final con su guitarra a ese maravilloso concierto.

Lo más increíble de esta banda, no es cómo suenan en sus discos, ni lo impecable que suenan en vivo (a no ser por las fallas técnicas propias de una presentación en vivo); lo mejor de este colectivo de músicos es lo sencillos que son, y lo increíblemente amigables que pueden llegar a ser con sus fans. El hecho de que el artista te haga la plática a ti como fan, en vez de tú a ellos en un meet and greet es algo que pocas veces se ve.

El concierto como tal fue muy bueno, arriba del promedio, y de lo mejor de este año. Es de esos conciertos de los que no tengo nada por lo que quejarme, y créanme, eso es raro en mí (ayudó mucho que no estuviera abajo en medio del Slam y los empujones). Por cierto, les debo las fotos.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Un año después: Colors - Between the Buried and Me (2007)


“I will just keep waiting…”


Encontrar una banda como Between the Buried and Me es algo salido de un sueño, encontrar un disco como Colors es algo todavía más fantasioso; y es que, una banda que fusione riffs metaleros, con solos virtuosos, voces guturales en estructuras progresivas no es algo de todos los días, y además que hagan un disco conceptual meticulosamente planeado, compuesto y ejecutado es algo mucho menos común.


No, Between the Buried and Me no son una banda común y corriente, desde sus inicios en los que eran asociados con la ignominiosa escena del Metalcore siempre sobresalieron por su calidad. Colors no fue su primer disco, pero sí el que sienta un precedente, un antes y un después, en el que dejan atrás sus raíces y adoptan un sonido netamente progresivo.


El disco abre con la majestuosa Foam Born (A) The Backtrack, canción que inicia calmada y bella, y que empieza a agarrar fuerza hasta estallar en los portentosos growls de Thomas Rogers mismos que se fusionan con el inicio de (B) The Decade of Statues; canción que fusiona las voces limpias del buen Thom en un estribillo memorable, y que le da nombre al disco; y que, además demuestra lo brillante que puede ser esta banda fusionando riffs pesadísimos con cambios de tiempo inesperados y poco convencionales.


El cambio entre canciones es imperceptible en todo el disco, así que sólo se da uno cuenta de que ya está escuchando Informal Gluttony cuando se empiezan a escuchar unas guitarras que crean una atmósfera como de medio oriente, mismas que estallan en el minuto 1:31 en un excelso growl que dice: “Cannot close our eyes”, para después seguir con una de las partes más pesadas del disco hasta llegar a un pequeño estribillo cantado con voces limpias.


Un solo de batería y unos chimpancés sirven de transición a la siguiente canción del disco, se trata de Sun of Nothing. Una de las joyas de este disco, es una canción de once minutos, que empieza violentísima y que llega a partes chuscas como la del minuto 3:30, pasando por el impecable solo de guitarra de Paul Waggoner que empieza al minuto 4:40, todo culminando al minuto 6:47 con el inicio de un pasaje calmado, acompañado con la voz limpia de Thom, que en verdad puede llegar a ser preciosa contrastando increíblemente con lo agresivo de su growl. Este pasaje da pie a la mejor parte de la canción, que inicia al minuto 7:54 donde la voz de Thom y el bajo de Dan Briggs hacen un dueto precioso, donde se ve también una de las líneas más bellas del album: “I’m floating towards the sun. The sun of nothing.” Esta parte nuevamente termina en un crescendo que pone fin a esta canción con una guitarra impresionante (rápida, compleja y en una escala alta) todo dando paso a la siguiente canción.


Ants of the Sky empieza con el solo de la canción anterior, rápida, poderosa, uno de los puntos climáticos del disco es el primer minuto de esta canción. La canción continúa por diez minutos más, con solos majestuosos como el que da inicio al minuto 1:23, y con pasajes instrumentales complejos siempre ligados a otra parte de la canción que va progresando hasta llegar a la línea del minuto 8:23, que dice: “Sleep on... fly on. In your mind, you cant fly.” La canción incluso tiene una pelea de cantina, que culmina con el mismo solo del principio, un poco más lento y bombástico, mismo que da fin a la canción.


Prequel to the Sequel es la antepenúltima canción del disco, canción poderosa, posiblemente de lo más pesado del disco, que sigue con la misma línea de fusionar estructuras progresivas con los riffs y growls pesadísimos, sello característico de la banda. Este track hasta tiene una parte reminiscente a Boris the Spider de The Who, parte que inicia al minuto 5:23, donde hasta se puede escuchar un acordeón; la canción termina con la participación de un artista invitado, con un growl mucho más agudo que el de Thom, mismos que hacen contraste en la parte final de la canción, donde uno responde a otro dando una textura inusual a esta canción.


Viridian es uno de esos tracks de transición, propios de todo disco progresivo, un track calmado y bello, que crea una atmósfera idónea para el inicio del último track del disco, se trata de la épica: White Walls.


La última canción del disco empieza fuerte, misma que se calma al minuto seis, para volver a crecer y estallar en una línea memorable que nombra a la canción, todo para llegar a otro de los puntos álgidos del disco, a eso del minuto doce, donde uno de los mejores y más complejos solos que he escuchado cierran esta magnífica pieza de arte llamada Colors.


¿Qué es Colors finalmente? Una canción de sesenta y cinco minutos, una obra conceptual excelsa, una obra de arte más allá de las ataduras del género o géneros que se le quieran poner a esta banda. Un disco que merece ser escuchado.


Y como recordarán, o no, en su primera visita este año a México, como teloneros de Dream Theater sufrieron de una mala experiencia como lo narré en la reseña del concierto. Y como también recordarán, no les di mucha importancia en aquel entonces, pero hoy arrepentido de mis pecados y con mi boleto para verlos el próximo nueve de noviembre en el Hard Rock Cafe, les digo que es su obligación y salvación ir a verlos en vivo.


Yo le doy 5 estrellas.
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