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viernes, 17 de abril de 2009

Entrevista con Genaro Ochoa

Del trabajo de Genaro Ochoa ya he hecho una reseña, se trata, como ya deben intuir algunos, de Hyperstructure, un interesante y muy recomendable disco de metal progresivo. En esta entrevista tocaremos algunos puntos de su proyecto, el futuro del mismo, así como varias reflexiones sobre el panorama actual de la música.

Cronos: Aunque esto está ya bastante repetido, para todos los neófitos en el tema creo que sería bueno comenzar preguntándote, concretamente, cómo nace este proyecto y, además, de dónde viene el nombre. Qué es todo lo que envuelve a The Arkitecht.

Genaro: The Arkitecht nace con la intención de combinar el metal progresivo con la música para películas (filmscoring), inicialmente. Esto porque antes de comenzar el proyecto en 2005 yo tocaba en una banda llamada Zeitgeist donde creamos una primer versión de Face Thief (que en su momento era todo un álbum conceptual). Cuando nos deshicimos decidí que valía la pena rescatar la historia pero quise hacer la música otra vez de cero, basándome en ideas orquestales que había escuchado en películas como Matrix, Avalon, etc.
Así que empecé a trabajar por mi cuenta en Face Thief y poco a poco las cosas fueron tomando forma hasta lo que es hoy en día el disco.
El nombre viene de una analogía con la arquitectura. De tenerlo todo planeado de antemano, de tener la música calculada y equilibrada con premeditación. Me gusta además porque según yo tiene algo de arte, algo de tecnología y es en esta combinación donde yo siento que se centra la música del proyecto.

Cronos: El disco es muy interesante, porque uno acaba con la impresión de que en este trabajo “hay de todo”. Desde la incorporación del thrash al progresivo, hasta unas voces que irremediablemente me remiten a Mike Patton. Por ejemplo, ¿cómo fue la grabación de “Face Thief”? ¿Fácil, o encontraste problemas al tratar de grabar ese track épico?

Genaro: Supongo que sí fue más complicado que el resto de las canciones porque es más extremo, tiene más death metal y desgraciadamente fue lo último que grabé antes de irme a mezclarlo a Francia, así que tenía el tiempo encima. Básicamente me tomó una semana completa grabarla ya que Brett me pidió cuatro tomas iguales de guitarra, samplear la orquesta fue bastante trabajo y el trabajo vocal era mucho y teníamos poco tiempo ya. Después de la grabación Dante estuvo ronco como tres semanas.

Cronos: En ese sentido, ¿qué tan complicado es para ti como compositor entrar al estudio y hacer que los músicos colaboradores, vocalistas y demás lleven a cabo tu visión artística?

Genaro: En ocasiones anteriores ha sido muy frustrante. Específicamente en el caso de hacerlo como banda. Esta vez era más sencillo porque trabajé sólo con la gente que quería y todos son muy talentosos. Dante, sobre todo, estuvo muy a disposición de hacer las cosas a mi manera, así que hubo muchos momentos donde trabajamos aspectos de la voz que él no había usado antes.
César y Álvaro dieron con lo que yo buscaba de inmediato, así que ahí hubo menos búsqueda inclusive.

Cronos: Para ser sincero, el disco lo escuché por primera vez ya que me encontré con un link de descarga directa. Decía un periodista que todos tienen derecho a las opiniones, pero no a los hechos. Estoy de acuerdo: más allá de lo que pensemos de la cultura de descargas, es un hecho que el Internet es hoy uno de los medios de difusión más importante para la música. Ganas menos pero llegas a más gente. ¿Qué opinión te merece esta tendencia?

Genaro: Me parece maravillosa la oportunidad que brinda el Internet para conocer música, cine, tendencias, información en general, que de otra manera sería muy complicado adquirir. Yo, si no tuviera que vivir de esto, dejaría que mi música fuera de descarga gratuita. Así es como he conocido al 90% de las bandas que me han llegado a impactar, y me parece paranoico no darse cuenta de que es un gran método de promoción. De que nadie te escuche a que te escuchen gratis, mejor gratis. Yo opino que si tu música es buena ya vendrá la retribución más delante.


Cronos: Estoy de acuerdo, hay bandas como Radiohead que, a pesar de gozar de una fama abrumadora, han decidido optar por métodos alternativos en cuanto a la distribución de su música. En su último disco la gente pagó lo que quisieran (incluso nada), y aún así hubo una buena derrama económica gracias a los fanáticos fieles de la banda. Y eso por poner un ejemplo.

Genaro: Y lo mejor es que ganaron mucho más dinero que el que les hubiera dado la disquera. Claro que ellos ya no necesitan darse a conocer, que es nuestro caso.

Cronos: Tobias Sammet, en su proyecto Avantasia, tiene una canción que se llama “The Toy Master”. Él nos explica con este tema que en muchos casos en la industria musical puede ser representada por un señor que se dedica a infligir dolor a una audiencia sin vida, para así venderle tranquilizantes. Es decir, darle a esta gente una pequeña droga musical marca mainstream. ¿Qué opinas de eso?

Genaro: Creo que una de las razones principales por las cuales existe el mainstream y todo lo que no lo es, es porque el mainstream genera, como las novelas nacionales, la misma fórmula una y otra vez. Y sí, pienso que el grueso de la masa, no quiere pensar, está educada para no pensar y la música del mainstream es una buena manera de distraerse del mundo en que vivimos. Así que estoy de acuerdo con Tobias.

Cronos: Lo que me lleva a uno de los puntos centrales de la entrevista: lo que domina en México es el mainstream, y ni siquiera el rock comercial, sino el pop y demás estilos. Si algo me caracteriza es la renuencia a ser nacionalista, pero realmente fue una sorpresa encontrar que este tipo de música se está haciendo en el país, ¿cómo ves tú el panorama nacional del metal?

Genaro: El Metal en Latinoamérica es un medio muy complicado. Por un lado se genera mucho y la mayoría de muy mala calidad. Tenemos metido hasta la médula el malinchismo y eso, sumado a la mala calidad, no permite que se genere una escena real. Obviamente hay honrosas excepciones como Maligno, Agora, Cabezas de Cera, etc.
Otra cosa que ha hecho a este medio muy hostil, son los organizadores de eventos de metal. Todo el asunto de vender boletos, pagar por tocar, etc.; ha vuelto de esto un círculo vicioso que drena las ganas de tocar. Creo que esa es la razón principal por la cual hay tantos intentos fugaces y muy pocos se consolidan.

Cronos: Y no faltan los que huyen a Europa. En Suecia hay bandas muy buenas llenas de chilenos, uruguayos y demás latinos, como Opeth, Mind’s Eye, o incluso lo que pasó con Stream of Passion. ¿Qué nos falta para destacar a nivel internacional?

Genaro: Creo que en efecto ya se está empezando a generar algo a partir de los latinos entrando al mainstream del metal, por llamarlo de alguna manera. Por ejemplo, Marcela Bovio, Francisco Palomo que ya tocan en proyectos grandes. Aquí en México, nos hace falta dejar de compararnos con nosotros mismos y empezar a comprarnos con las bandas grandes de Europa. Una sensación general que siempre he tenido con las bandas en las que he tocado, es que siempre entran en este rollo de compararse con las bandas de aquí (no por menospreciar) y se conforman, evitando crecer. Otro gran problema que yo veo es que nadie esta dispuesto a invertirle a su proyecto lo suficiente como para sonar profesional. Se la viven grabando en el estudio de alguien que no sabe como hacerlo y mezclándolo con alguien que tampoco sabe nada del género. Y por ende, tenemos una calidad pésima en cuanto a producción.

Cronos: Ya en el tramo final de la entrevista me gustaría regresar a tu proyecto: ¿Seguirás colaborando con los mismos músicos y vocalistas que te ayudaron en Hyperstructure o para un segundo disco buscarás nuevos colaboradores?

Genaro: Me gustaría buscar más colaboraciones para el siguiente disco, no solo vocales, sino también más músicos. Pero no hay nada decidido, en su momento veremos que pasa, quién le entra y quién no.

Cronos: ¿Ya tienes alguna idea de qué aproximación tendrá el futuro material de The Arkitecht? ¿Será orientado a un cierto género, o tratarás de diversificar en géneros como en el primer material?

Genaro: Pues ya empecé a escribir rolas, quiero dirigir la música un poco hacia algo más sincopado, del tipo de Meshuggah, Textures, Xerath. Pero no quiero perder el lado tranquilo, progresivo, así que creo que será más interesante rítmicamente, pero podremos esperar esta misma bipolaridad que tiene el primer disco.

Cronos: Ahí si necesitas ayuda con las letras, me avisas. Nos falta chamba a nosotros los “poetas” en este ignominioso país para el arte.
En fin, ¿algo más que quisieras agregar?

Genaro: Lo tomaré en cuenta :) . Pues muchas gracias por la entrevista, en verdad me parece que tienen muy buen contenido en el blog y espero que adquieran muchos más lectores. Ya pronto estamos por lanzar la página oficial del proyecto así que por ahí de principios de mayo dense una vuelta a www.thearkitecht.com. Recuerden que pueden conseguir el disco, además de en los sitios de descarga directa, en las tiendas Hard.

sábado, 14 de febrero de 2009

The Arkitecht - Hyperstructure (2008)


En estadística hay algo que se llama la Regla de Sturges, que se utiliza para elegir un número idóneo de intervalos para un conjunto de datos, cuya fórmula es k = 1 + 3.322 log n. Un señor dice haber descubierto la regla G para conjuntos de datos más grandes, que nos indicaría k = 2 + ln (n). Aquel señor le puso "G" a su regla para darle más estilo al nombre. Si de pronto llegara un investigador de economía a decir que usa la "Regla de Gómez" todo mundo se reiría. Es natural, los mexicanos somos muy malinchistas. Yo lo soy, he de admitirlo. La regla de Gómez me da risa, suena mejor la de Sturges. Lo mismo pasa con la música: mucha gente mexicana - entre la que me incluyo - ve con malos ojos el panorama del rock nacional, más que nada porque la escena está infestada de bandas tristes como El Tri o la archiquemada y sobrevalorada agrupación de Maná, que a fin de cuentas es sólo un pop tropical con una etiqueta rockera que algún desquiciado decidió otorgarles durante el tiempo en que no eran tan conocidos. Hay algo que es cierto: el rock mexicano no se desarrolla como en muchas otras partes del mundo, y es por eso que los amantes del metal tenemos que voltear nuestros ojos a los países nórdicos para buscar una buena opción a falta de bandas interesantes en nuestra tierra, y es que si alguien nos dice "hey, encontré una banda mejicana de metal progresivo", quizá las risas no se harán esperar.

Quien me conozca sabrá que soy el mexicano más antinacionalista que pueda existir. No me siento ni me sentiré orgulloso jamás de haber nacido aquí - quizá sí aliviado por no haber sido concebido en un lugar peor como cierto país caribeño gobernado por un mico. Pero hay veces en las que uno se siente realmente reconfortado al encontrar grandes esfuerzos musicales de la tierra propia. Tal es el caso de The Arkitecht, un proyecto solista del desconocido Genaro Ochoa, un capitalino más perdido en una de las urbes más infestadas de humanidad: la Ciudad de México. Decidió desafiarlo todo y finalmente compuso un disco que desde el primer momento resulta destacable, buscando un sonido sólido que rescatara sus mayores influencias: Dream Theater, Symphony X, Opeth, Porcupine Tree, entre otros. El resultado fue Hyperstructure, que es como un libro de cuentos: un disco conceptual dividido en dos historias principales. La primera tiene como inspiración la contemporaneidad en la que estamos viviendo, un sujeto que comienza a interrogarse sobre nuestros tiempos, durante seis de las siete canciones del trabajo. La segunda parte se trata de Face Thief, una canción épica de 32 minutos que es más bien un thriller.

Lo brillante de las composiciones de Genaro se acompaña con tres músicos invitados. Dos vocalistas y un guitarrista. Quien lleva las riendas principales de la voz es Dante Díaz, quien se caracteriza por una voz agresiva. Adicionalmente tenemos a Álvaro Lamadrid, cuyo timbre dará lo característico a muchas canciones. En la guitarra está César Huesca, uno de los mejores guitarristas en México, famoso sobre todo en YouTube.

Este disco se define por los matices y diferentes sonidos, lo que podemos constatar directamente con la primera canción: Blackout, que se mueve en los terrenos melódicos y poco agresivos. Podríamos decir que es lo más cercano a una balada, aunque ciertamente no podría ser catalogado como tal.

The 20th Century Feast And The Millennium Hangover es, en jerga mexicana, uno de los títulos más mamones que he leído jamás. La canción, en cambio, resulta magnífica, porque podemos encontrar un juego de voces. Lo que primero llama la atención es que Álvaro Lamadrid inmediatamente recuerda a Mike Patton, aquel vocalista de bandas como Mr. Bungle, Fantômas y la popular Faith no More, a veces catalogada como metal alternativo. Lo cierto es que, según palabras de Genaro, Lamadrid es un vocalista sumamente versátil, que lo mismo canta rock progresivo de los años 70, que lambada, merengue y reggaetón. En cambio, Dante Díaz resulta más típico, agresivo, ofreciéndonos así un gran contraste. Podemos encontrar brillantes solos de guitarra, de teclado, momentos tranquilos y otros mucho más pesados. Un gran tema sin duda alguna.

Through the broken glass es el tercer track y ciertamente tiene un aire al Dream Theater más reciente, aquél que podemos escuchar a partir del Train of Thought o incluso en el polémico Systematic Chaos. El inicio tiene lo que Tobias Sammet llamaría an eerie sound, o bien, una atmósfera lunática que da paso a una melodía un tanto más clásica, donde el estribillo y los versos son igualmente destacables: algo que no sucede muy a menudo.

Posteriormente escuchamos Elation que se coloca en terrenos más melódicos y amigables sin perder en ningún momento la fuerza que caracteriza al sonido de The Arkitecht. De cualquier forma, la voz de Dante Díaz no se nos presenta tan ruda como en el segundo tema del disco, pero en ningún momento deja de imprimirle la energía que lo define como cantante.

Children of the gods es quizá una de mis favoritas de toda la primera parte del disco. Se trata de un tema de metal progresivo directo que se vale de voces agresivas y grandes momentos a lo largo de sus siete minutos. Podríamos decir que es la canción más diversas de toda la sección que comprende la historia de Hyperstructure, al mejor estilo Dream Theater, pero sin caer en una copia. Eso, a mi entender, es la gran virtud de las influencias en la música: que el influjo se note, pero que exista una ejecución propia.

Para concluir la primera historia tenemos el tema que le da nombre al álbum: Hyperstructure. Es una síntesis de toda la primera parte, que conjuga la particular voz de Lamadrid junto con la violencia de Dante Díaz. El tema es dinámico y brillante. Los teclados dan la profundidad necesaria para crear un tema sumamente atractivo que concluye justamente con la melodía de Blackout.

La parte final del disco es, podríamos decir, también la parte central del mismo. Face Thief es una canción que Genaro tardó en componer un par de años, entre otras cosas porque es un tema épico de 32 minutos de género indefinible pero que él llama symphonic death metal. Es cierto que está más cercano a Opeth que las canciones anteriores, porque en muchos momentos los growls ayudan a generar una atmófera dramática junto a las brillantes orquestaciones, pero me parece que hay elementos de muchos otros géneros, por lo que no creo que sea conveniente definir el tema de una manera tan sencilla. La virtud principal de esta pieza es que los elementos clásicos no devoran en ningún momento el metal, sino que lo enriquecen. Sería demasiado pretensioso querer describir con puntos y comas esta canción, que de por sí resulta difícil de ser asimilada, dada su complejidad y ambición. El tema se encuentra dividido en varias secciones, algunas puramente instrumentales, otras más se concentran en el sonido sinfónico, mientras que es común encontrarnos con elementos traídos del death metal, e incluso pasajes melódicos realmente bellos. Y si ya las orquestaciones, los metales y los instrumentos de cuerda y viento le daban una profundidad muy acertado al tema, son los coros los que finalmente se encargan de dotar a la canción de uno de los mejores elementos. Como dato curioso cabe mencionar que el coro no canta en latín, sino en español.

Sinceramente, lo primero que dije en voz alta tras escuchar este disco fue un mexicanísimo "no mames, ¿apoco esto es de México?". Lo sabía de antemano, descargué el disco porque me llamó la atención que en esta masa amorfa llamada Méjico alguien se atreviera a crear un disco de progressive metal. Llegué al MySpace y no lo podía creer. La descarga terminó y en mi mente se quedó la expresión inglesa "I was blown away by this album". A la fecha sigo preguntándome si de verdad esto lo compuso un mexicano. Incluso logré cruzar algunas palabras con Genaro en last.fm (en inglés, pa' acabarla de chingar - ya después en español -), quien leyó un comentario mío: "Y de pronto recuperé la fe en mi país".

Hyperstructure es, a mi juicio, de lo mejor que nos ha entregado Tláloc en comunión con Huitzilopochtli, Quetzalcóatl, Kukulkán, Kinich Ahau e Itzamná. Y es que el disco es impresionante para tratarse de un primer proyecto solista. La calidad y la producción (mezclado en Europa, obviamente) son realmente buenas. Hay pocos puntos de lo que uno podría quejarse. Quizá a veces los growls se quedan cortos en la primera parte del disco, pero aún así no dejan de sonar bien. Muchos dirán que lo poco accesible de Face Thief es un defecto, pero es en realidad una apuesta en la que Genaro finalmente sale ganando. Nada mal para un disco que tiene bajo y baterías programadas...

9.5/10
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