jueves, 30 de abril de 2009

Revolution Renaissance - Age of Aquarius (2009)


La telenovela de Revolution Renaissance ya la conocemos de sobra. Timo the drama queen Tolkki se va de Stratovarius porque se sentía angustiado, deprimido y sin razón de existir, en una banda donde sus perversos compañeros no eran, ni de lejos, sus amigos, sino un montón de cerdos capitalistas que lo único que querían era tocar para ganar dinero. La diferencia entre ellos y Timo es que este último, al darse cuenta de la prostitución de su arte, decidió no seguir lucrando de una manera tan despiadada. Se llevó consigo las canciones que había compuesto para el próximo disco de Stratovarius y con ellas, ayudado de varios vocalistas, dio por iniciado su nueva banda. New Era se trató de un disco bastante mediocre, encasillado en el power metal más trillado y poco original. La propuesta fue francamente decepcionante, sobre todo por venir de parte de quien fue considerado como uno de los grandes exponentes del power metal.

Este trastornado finlandés que, literalmente, cree que Jesús le habla por las noches, ha conformado ya formalmente una banda fija bajo el nombre de Revolution Renaissance y con ellos saca su nuevo disco: Age of Aquarius. Este trabajo de título místico-gnóstico-filosófico (Xavier Velasco dixit) y hasta new age, supone una evolución en el sonido típico de Timo.

Para comenzar tenemos The Age of Aquarius, que no es más que un tema de melodic power metal con estribillo pegadizo, radio friendly y que, supongo, es lo que más puede uno recordar tras escuchar este álbum. No es ninguna novedad, más bien es una canción que se sitúa en la zona de comfort de Tolkki.

Sins of my beloved es otra canción que se queda en el terreno del metal melódico, con otro de esos estribillos que se pegan a la primera. La instrumentación es más pausada que en el track precedente. De nuevo, éste es un tema predecible.

Ixion's Wheel es algo así como Revolution Renaissance meets Nightwish, pues la primera parte de la canción, luego de una innecesaria introducción seudo épica, suena exactamente igual a Bye Bye Beautiful (and I mean it!); yo esperaba que Gus, el vocalista, empezara a cantar "Finally the hills are without eyes, they are tired of painting a dead man's face red with their own blood...".

Si ya el disco comenzaba a tornarse extraño, Behind the Mask viene a confirmar nuestras sospechas. Y es que después de un Nightwish rip off, tenemos el Revolution Renaissance meets Metallica. Se trata de una breve canción que suena a thrash metal, y del malo...

A partir de este momento comienza una larga canción de más o menos 15 ó 16 minutos. En realidad se trata de cuatro temas, pero en esencia suenan todos igual: un inicio muy lento, casi íntimo, con Gus susurrando, a veces con tonalidades cálidas, para después explotar en una épica instrumentación orquestada donde Gus comienza a gritar desaforadamente. No miento, todas las canciones tienen esa estructura I wanna be an epic musician. El primer tema es Ghost of falling grace, el siguente Heart of All, pasando por So she wears in black, para terminar con Kyrie Eleison.

Y por si fuera poco, el último tema, Into de Future, es Revolution Renaissance meets Mägo de Oz. Tal cual: una canción folk que aún no llego a comprender. Suena más o menos bien - o más o menos a Molinos de viento, La fiesta pagana o algo por el estilo -, pero el contraste con todo el disco es francamente absurdo.

Quizá luego de leer esta reseña muchos pensarán que Age of Aquarius se trata de un disco ecléctico, y no es para menos: dos canciones de power metal melódico, un Nightwish rip off, a Metallica-like song, cuatro báladas-épicas-con-una-orquesta-y-un-coro-de-niños-llorando, y un tema que parece salido de Gaia I. No creo que ecléctico sea el adjetivo correcto. Yo diría que el disco no tiene ni pies ni cabeza. Claro, las canciones épicas suenan bien, pero su mayor defecto es que todas son pretenciosas y repetitivas.

Muchos han criticado este disco por la enorme cantidad de medios tiempos, pero me parece que eso es una crítica injusta. El problema es que Tolkki, otra vez, no tenía mucha idea de lo que estaba haciendo. O bien, en palabras del inefable comentarista deportivo Christian Martinoli, ah no, bueno... ¿de qué te vas a disfrazar, Timo, de qué te vas a disfrazar?

Por cierto, qué portada tan fea...

7.1/10

viernes, 17 de abril de 2009

Entrevista con Genaro Ochoa

Del trabajo de Genaro Ochoa ya he hecho una reseña, se trata, como ya deben intuir algunos, de Hyperstructure, un interesante y muy recomendable disco de metal progresivo. En esta entrevista tocaremos algunos puntos de su proyecto, el futuro del mismo, así como varias reflexiones sobre el panorama actual de la música.

Cronos: Aunque esto está ya bastante repetido, para todos los neófitos en el tema creo que sería bueno comenzar preguntándote, concretamente, cómo nace este proyecto y, además, de dónde viene el nombre. Qué es todo lo que envuelve a The Arkitecht.

Genaro: The Arkitecht nace con la intención de combinar el metal progresivo con la música para películas (filmscoring), inicialmente. Esto porque antes de comenzar el proyecto en 2005 yo tocaba en una banda llamada Zeitgeist donde creamos una primer versión de Face Thief (que en su momento era todo un álbum conceptual). Cuando nos deshicimos decidí que valía la pena rescatar la historia pero quise hacer la música otra vez de cero, basándome en ideas orquestales que había escuchado en películas como Matrix, Avalon, etc.
Así que empecé a trabajar por mi cuenta en Face Thief y poco a poco las cosas fueron tomando forma hasta lo que es hoy en día el disco.
El nombre viene de una analogía con la arquitectura. De tenerlo todo planeado de antemano, de tener la música calculada y equilibrada con premeditación. Me gusta además porque según yo tiene algo de arte, algo de tecnología y es en esta combinación donde yo siento que se centra la música del proyecto.

Cronos: El disco es muy interesante, porque uno acaba con la impresión de que en este trabajo “hay de todo”. Desde la incorporación del thrash al progresivo, hasta unas voces que irremediablemente me remiten a Mike Patton. Por ejemplo, ¿cómo fue la grabación de “Face Thief”? ¿Fácil, o encontraste problemas al tratar de grabar ese track épico?

Genaro: Supongo que sí fue más complicado que el resto de las canciones porque es más extremo, tiene más death metal y desgraciadamente fue lo último que grabé antes de irme a mezclarlo a Francia, así que tenía el tiempo encima. Básicamente me tomó una semana completa grabarla ya que Brett me pidió cuatro tomas iguales de guitarra, samplear la orquesta fue bastante trabajo y el trabajo vocal era mucho y teníamos poco tiempo ya. Después de la grabación Dante estuvo ronco como tres semanas.

Cronos: En ese sentido, ¿qué tan complicado es para ti como compositor entrar al estudio y hacer que los músicos colaboradores, vocalistas y demás lleven a cabo tu visión artística?

Genaro: En ocasiones anteriores ha sido muy frustrante. Específicamente en el caso de hacerlo como banda. Esta vez era más sencillo porque trabajé sólo con la gente que quería y todos son muy talentosos. Dante, sobre todo, estuvo muy a disposición de hacer las cosas a mi manera, así que hubo muchos momentos donde trabajamos aspectos de la voz que él no había usado antes.
César y Álvaro dieron con lo que yo buscaba de inmediato, así que ahí hubo menos búsqueda inclusive.

Cronos: Para ser sincero, el disco lo escuché por primera vez ya que me encontré con un link de descarga directa. Decía un periodista que todos tienen derecho a las opiniones, pero no a los hechos. Estoy de acuerdo: más allá de lo que pensemos de la cultura de descargas, es un hecho que el Internet es hoy uno de los medios de difusión más importante para la música. Ganas menos pero llegas a más gente. ¿Qué opinión te merece esta tendencia?

Genaro: Me parece maravillosa la oportunidad que brinda el Internet para conocer música, cine, tendencias, información en general, que de otra manera sería muy complicado adquirir. Yo, si no tuviera que vivir de esto, dejaría que mi música fuera de descarga gratuita. Así es como he conocido al 90% de las bandas que me han llegado a impactar, y me parece paranoico no darse cuenta de que es un gran método de promoción. De que nadie te escuche a que te escuchen gratis, mejor gratis. Yo opino que si tu música es buena ya vendrá la retribución más delante.


Cronos: Estoy de acuerdo, hay bandas como Radiohead que, a pesar de gozar de una fama abrumadora, han decidido optar por métodos alternativos en cuanto a la distribución de su música. En su último disco la gente pagó lo que quisieran (incluso nada), y aún así hubo una buena derrama económica gracias a los fanáticos fieles de la banda. Y eso por poner un ejemplo.

Genaro: Y lo mejor es que ganaron mucho más dinero que el que les hubiera dado la disquera. Claro que ellos ya no necesitan darse a conocer, que es nuestro caso.

Cronos: Tobias Sammet, en su proyecto Avantasia, tiene una canción que se llama “The Toy Master”. Él nos explica con este tema que en muchos casos en la industria musical puede ser representada por un señor que se dedica a infligir dolor a una audiencia sin vida, para así venderle tranquilizantes. Es decir, darle a esta gente una pequeña droga musical marca mainstream. ¿Qué opinas de eso?

Genaro: Creo que una de las razones principales por las cuales existe el mainstream y todo lo que no lo es, es porque el mainstream genera, como las novelas nacionales, la misma fórmula una y otra vez. Y sí, pienso que el grueso de la masa, no quiere pensar, está educada para no pensar y la música del mainstream es una buena manera de distraerse del mundo en que vivimos. Así que estoy de acuerdo con Tobias.

Cronos: Lo que me lleva a uno de los puntos centrales de la entrevista: lo que domina en México es el mainstream, y ni siquiera el rock comercial, sino el pop y demás estilos. Si algo me caracteriza es la renuencia a ser nacionalista, pero realmente fue una sorpresa encontrar que este tipo de música se está haciendo en el país, ¿cómo ves tú el panorama nacional del metal?

Genaro: El Metal en Latinoamérica es un medio muy complicado. Por un lado se genera mucho y la mayoría de muy mala calidad. Tenemos metido hasta la médula el malinchismo y eso, sumado a la mala calidad, no permite que se genere una escena real. Obviamente hay honrosas excepciones como Maligno, Agora, Cabezas de Cera, etc.
Otra cosa que ha hecho a este medio muy hostil, son los organizadores de eventos de metal. Todo el asunto de vender boletos, pagar por tocar, etc.; ha vuelto de esto un círculo vicioso que drena las ganas de tocar. Creo que esa es la razón principal por la cual hay tantos intentos fugaces y muy pocos se consolidan.

Cronos: Y no faltan los que huyen a Europa. En Suecia hay bandas muy buenas llenas de chilenos, uruguayos y demás latinos, como Opeth, Mind’s Eye, o incluso lo que pasó con Stream of Passion. ¿Qué nos falta para destacar a nivel internacional?

Genaro: Creo que en efecto ya se está empezando a generar algo a partir de los latinos entrando al mainstream del metal, por llamarlo de alguna manera. Por ejemplo, Marcela Bovio, Francisco Palomo que ya tocan en proyectos grandes. Aquí en México, nos hace falta dejar de compararnos con nosotros mismos y empezar a comprarnos con las bandas grandes de Europa. Una sensación general que siempre he tenido con las bandas en las que he tocado, es que siempre entran en este rollo de compararse con las bandas de aquí (no por menospreciar) y se conforman, evitando crecer. Otro gran problema que yo veo es que nadie esta dispuesto a invertirle a su proyecto lo suficiente como para sonar profesional. Se la viven grabando en el estudio de alguien que no sabe como hacerlo y mezclándolo con alguien que tampoco sabe nada del género. Y por ende, tenemos una calidad pésima en cuanto a producción.

Cronos: Ya en el tramo final de la entrevista me gustaría regresar a tu proyecto: ¿Seguirás colaborando con los mismos músicos y vocalistas que te ayudaron en Hyperstructure o para un segundo disco buscarás nuevos colaboradores?

Genaro: Me gustaría buscar más colaboraciones para el siguiente disco, no solo vocales, sino también más músicos. Pero no hay nada decidido, en su momento veremos que pasa, quién le entra y quién no.

Cronos: ¿Ya tienes alguna idea de qué aproximación tendrá el futuro material de The Arkitecht? ¿Será orientado a un cierto género, o tratarás de diversificar en géneros como en el primer material?

Genaro: Pues ya empecé a escribir rolas, quiero dirigir la música un poco hacia algo más sincopado, del tipo de Meshuggah, Textures, Xerath. Pero no quiero perder el lado tranquilo, progresivo, así que creo que será más interesante rítmicamente, pero podremos esperar esta misma bipolaridad que tiene el primer disco.

Cronos: Ahí si necesitas ayuda con las letras, me avisas. Nos falta chamba a nosotros los “poetas” en este ignominioso país para el arte.
En fin, ¿algo más que quisieras agregar?

Genaro: Lo tomaré en cuenta :) . Pues muchas gracias por la entrevista, en verdad me parece que tienen muy buen contenido en el blog y espero que adquieran muchos más lectores. Ya pronto estamos por lanzar la página oficial del proyecto así que por ahí de principios de mayo dense una vuelta a www.thearkitecht.com. Recuerden que pueden conseguir el disco, además de en los sitios de descarga directa, en las tiendas Hard.

miércoles, 8 de abril de 2009

Amesoeurs - Amesoeurs (2009)


Au détour d'une rue j'attraperai ta main
Pour ne plus la lâcher
Et qu'ensemble nous courions
Comme des fous dans les sombres allées.

Amesoeurs
es - o fue - una banda francesa cuyo género es difícil de clasificar. Se los engloba dentro del movimiento post-punk, aunque es evidente que su música va mucho más allá de eso, lo cual no es de extrañar, ya que el principal genio creativo de la banda, Neige, tuvo sus inicios en el black metal, pasando por un género que él mismo reinventó: el shoegaze. Tanto el sentimiento del grupo como su historia están plagados de momentos turbios, los que detonaron en la decisión de poner fin a la banda luego de concluir su primer trabajo de larga duración. La idea más primigenia de Amesoeurs corresponde a Neige y a Audrey Sylvain, a quienes la modernidad y la ciudad les repelía pero a la vez los maravillaba. Su primer trabajo fue un EP titulado Ruines Humaines, que cuenta con tres canciones, dos de ellas eran, en realidad, material para Mortifera, un proyecto de depressive black metal que Neige tenía con otro músico. Mortifera se separó y con el material sobrante Neige grabó dos temas que, si bien sonaban a black metal, tenían un sonido un tanto distinto. La otra canción contrastaba, ya que era una pieza calmada de post punk donde la voz limpia de Audrey tomaba protagonismo. El EP fue recibido con muy buenas críticas, perfilando ya el futuro de la banda: ser, acaso, una potencial banda de culto del under.

El proyecto era para Neige la contraparte de Alcest, donde prefería dejar su felicidad, ya que Amesoeurs siempre se caracterizó por la oscuridad, todo lo frío de la ciudad y el sentimiento de alienación. Finalmente hubo, al parecer, algunos líos de falda entre Audrey y la novia de Neige, lo que provocó que Audrey cambiara la contraseña en su MySpace. Este drama puso fin a Amesoeurs, aunque tiempo después decidieron que, acompañados de otros músicos, grabarían un único disco. Este trabajo vio la luz en 2009 con una producción infinitamente mejor, un sonido más pulido y lejos de lo que esperaban los fans intransigentes del black metal, y una ideología bien clara. Como ellos lo explican:
Nosotros, Amesoeurs, somos los niños de este triste y metálico siglo; receptores capturando las agresivas y poco saludables olas de esta era industrial. Siempre hemos estado igualmente disgustados y fascinados por todo lo relacionado a las ciudades y el modo de vida urbano.

Los seres humanos se han pervertido, tragados por la vida urbana, han vendido barata su alma. Vivimos en un infierno hecho de metal y concreto donde hombres asustados se pierden y mezclan entre ellos como los insectos de una colmena gigante. Sombras entre sombras, ellos más o menos realizan sus trabajos de mierda y luego embriagan sus asuntos y pesares en la intoxicación.

No somos ni intelectuales ni políticos y no tenemos ningún mensaje que transmitir. Sólo queremos sentir, contemplar y hacer eco del sonido que el mundo moderno y sus absurdos nos ha dado como inspiración.
Y vaya que han trascendido con su sentir, pues en la semana en que su álbum vio la luz en el mercado, las descargas por internet se incrementaron, literalmente, de manera exponencial. El ruido de esta banda se hizo escuchar en todo el mundo. No es para menos.

El disco abre con Gas in veins, un tema instrumental donde se notan los característicos punteos de Neige. Podríamos decir que la canción tiene dos secciones, una donde uno se prepara para entrar en un ambiente oscuro, y la segunda parte donde toda la atmósfera detona en una música veloz, repetitiva y desesperante.

Continuamos con Les Ruches Malades, canción que ya habíamos escuchado en un split. La versión primigenia tenía una producción algo pobre y la voz de Audrey no se notaba tan clara, en cambio en esta ocasión el sonido es realmente bueno. Aquí presenciamos el sonido típico de Amesoeurs: un post punk sobrio, con guitarras modestas y agudas, creando una muy buena melodía.

Heurt, en cambio, es más potente, veloz e incluso violenta por momentos. Aquí podemos notar en la batería y la guitarra la inequívoca influencia del black metal, aunque nuevamente es Audrey quien se encarga de dar voz a la canción. Por momentos, incluso, sobresale lo que los fans han denominado como sus rape vocals, gritos desesperados en un punto álgido de la canción.

Recueillement, como ya es tradición en Neige, aprovecha un poema del gran poeta maldito Charles Baudelaire para darle letra a la canción. Aquí escuchamos por primera vez las voces típicas del black metal que ejecuta de manera excelsa Neige, algo más cuidadas y menos escandalosas que de costumbre, lo que, por cierto, hizo enojar a todos los trve: it's not kvlt enough! Quizá, pero son de mejor gusto y hacen sonar la canción mucho más madura.

Para continuar llega Faux Semblants, otro tema donde la voz dulce, casi frágil, de Audrey se apodera de la canción. Éste es un track calmado que, además, cuenta con una letra muy buena - nuevamente, como ya es típico de este francés. La música es bella y la atmósfera es tranquila. Y, siguiendo con la calma que deja esta canción, llega el pequeño corte instrumental cuyo pretencioso título es I XIII V XIX XV V XXI XVIII XIX – IX XIX – IV V I IV, que no es más que un código que significa "Amesoeurs is dead". Se trata de un interludio breve, de ambiente oscuro, donde un piano ejecuta una melodía casi fúnebre.

Lo triste del momento se materializa en la angustiante Trouble (Éveils Infâmes), donde nuevamente Neige hace uso de los gritos del black metal. Éste es, sin duda, el tema más violento y pesado de todo el disco. La música no da tregua en ningún momento. En efecto, suena a black metal, pero lo sorprendente es que, de hecho, suena bien, muy bien. El final es toda una oda al noise.

Video Girl, en cambio, retoma la calma y nos trae devuelta a Audrey. Ésta es otra canción tranquila que describe de nueva cuenta la estética punk de este disco. Quizá contrastando con el tema precedente, éste sea el más calmado, promedio quizá, pero no deja de ser bueno.

La Reine Trayeuse es probablemente una de mis canciones preferidas del disco, ya que consta de dos partes que son muy diferentes entre sí. Los estribillos de esta banda no son lo importante, pero aquí hay algo encantador en el coro de la canción. La primera parte nos hace pensar que es otro track suave y bello, hasta que en un momento hay un cambio abrupto, lo que trae consigo unba música veloz, con batería presente, guitarras crudas y la reaparición de las ya famosas rape vocals, donde parece que Audrey se desgarra las cuerdas vocales con tal de lograr transmitir la angustia de las calles cubiertas de putas y sida - y es que la canción trata más que nada de una prostituta.

El penúltimo tema le da nombre al álbum y a la banda: Amesoeurs. Esta palabra no existe, como tal, en francés, sino que es una mezcla de Âme (alma) y soeurs (hermanas), que al inglés podría traducirse como "Soulmates" o "compañeros de alma". La letra, nuevamente, es realmente buena, todo un poema, mientras que el tema sintetiza todo lo que musicalmente es esta banda. Y, no, no es una canción de black metal.

Pero si había algún kvlt esperando algo de ruido, tenemos Au Crépuscule de Nos Rêves, que es un tema cantado únicamente por Neige, aunque no es del todo pesado sino más bien algo tranquilo dentro de lo que cabe. Si bien se dice que el tema tiene una duración de once minutos, la realidad es que tan solo cuatro le pertenecen a la canción principal: un track que podría definirse como un medio tiempo, con guitarras agudas y la desesperación de Neige, aunque bastante apoteósico hacia el final. Lo demás es silencio hasta que aparece un pequeño hidden track instrumental e industrial. Los últimos sonidos metálicos y artficiales que nos dejará esta banda.

¿Finalmente qué es Amesoeurs? Podemos definirlo de muchas maneras, pero a mí me gusta lo que ellos dicen en su MySpace:
Amesoeurs es un escupitajo, la única manera que tenemos de deshacernos de toda la angustia y frustración atadas a las dificultades de la existencia y la búsqueda de la felicidad en nuestra moderna sociedad.
Éste es un gran disco, no hay duda de ello, aunque decepcionará a todos aquellos que esperaban escuchar black metal. Pero esto no debe sorprender, Neige, Audrey y Fursy (diseñador, guitarrista en ocasiones, bajista y también compositor de algunos temas) son más inteligentes que eso, sorprenden con un disco encerrado en el dark wave, enmarcardo por el post-punk, el post-rock, las influencias de bandas como The Cure y Joy Division, y la brillante influencia del black metal, un género que, sorprendentemente, es capaz de aportar grandes cosas. Hay quienes dicen que este disco tiene también algo de shoegaze. Desengáñense, no tiene ni una pizca de ese género, a diferencia de Alcest, el grandioso proyecto solista de Neige. Quizá se separen, pero su pesimismo habrá de trascender y, dentro de algún tiempo, si les va como hasta ahora, pasarán a ser una banda de culto.

9.4/10

Les dejo el link de descarga. Agradezco a Dærnesis por el enlace.

CLIC AQUÍ PARA BAJAR EL DiSCO

Importante: en todas las versiones hubo un error, ya que I XIII... y Trouble (Éveils Infâmes) están intercambiadas. I XIII... es el instrumental.

lunes, 30 de marzo de 2009

Opeth en el Circo Volador

Primera foto por Pablo Santillana, el resto de las fotos por Germán García.

Con nueve discos de estudio y casi veinte años de carrera musical Opeth tiene obras maestras del progresivo como: The Moor, Master's Apprentices, The Baying of the Hounds, The Grand Conjuration, A Fair Judgement, Bleak, Serenity Painted Death, Face of Melinda, Ending Credits y la multicitada Demon of the Fall, por mencionar sólo algunas. Y sin embargo, en su primer concierto en la ciudad de México no tocaron ninguna de ésas diez —que también son mis favoritas (y en el orden en el que me hubiera gustado escucharlas). Y es que, con el repertorio que tiene Opeth es imposible que toquen lo mejor de su repertorio en una noche, y dejar satisfechos a todos. Sin embargo el punto era ver a Opeth, y realmente, lo que tocaran lo hubieran tocado de manera excelsa y a la perfección como lo hicieron anoche.

Desde varias semanas atrás se sabía que iba ser un lleno el concierto del domingo, por lo que era lógico pensar en una enorme fila de fanáticos esperando ver cómo su Majestad Infernal (a.k.a. Piñata Gonzáles) subiría al escenario. Afortunadamente tengo la mala costumbre de llegar temprano al Circo Volador a hacer fila desde temprano, y a pesar de que ayer llegué al diez para las tres de la tarde ya había una fila que le daba vuelta a la cuadra. Gente sentada jugando ajedrez, revendedores apartando lugares en la fila, en fin. Como a las cuatro me percaté gente cerca de la entrada del Circo, me acerqué, y no era otra cosa que gente escuchando el sound check, tocaban Deliverance, un pedazo alcancé a escuchar, y ya empezaba a emocionarme. Luego los “organizadores” del evento movieron la fila hacia el eje tres. Y gracias a eso nos dio todo el sol de frente por tres horas…

Sin embargo nada de eso importaría cuando pasadas las ocho con cinco de la noche subieran al escenario Åkerfeldt, Åkesson, Méndez, Axenrot y Wiberg y empezaran a tocar Heir Apparent. Canción que me parece sublime, y excelente para abrir un concierto. Muchas veces se escuchan comentarios de gente “conocedora” que dicen que una banda es buena si en vivo suena igual que en sus discos; entonces bajo esa lógica una banda como Opeth que en vivo suena mejor que en sus discos tiene que ser una de las mejores bandas en el planeta. Y lo es. Y qué decir del sonido, todo detalle se escuchaba claro, sin saturación, aún cuando los growls y las paredes de guitarras estremecían al recinto.

La segunda canción de la noche sería Ghost Of Perdition que es la primera canción de su octavo disco, y que además es impresionante en vivo. El growl de Åkerfeldt no se pierde en vivo como sucede con tantas otras bandas de Death Metal, al contrario, el growl toma una fuerza insoslayable en la ejecución de sus canciones, tanto que asusta. Estoy convencido de que si en verdad existiera Satanás o el Diablo hablaría con el growl de Åkerfeldt. La tercera canción de la noche fue Godhead’s Lament que se desprende de mi disco favorito de Opeth, y me agradó mucho ver cómo “Légolas” ejecutó a la perfección la batería que en el disco tocara Martín López, y que el mismo Mikael describió en la reedición de Still Life como: “(he) played like a fucking God”.

Vendría The Leper Affinity del Blackwater Park, y todo sería éxtasis. Gran canción, una canción impactante de hecho. Por momentos me quedaba parado tratando de procesar lo que estaba atestiguando: una de las mejores canciones de una de las mejores bandas, siendo tocada en vivo magistralmente y sin un solo error. Al terminar la canción, Mr. Piñata en su bizarro sentido del humor nos preguntaría si sabemos cantar, realmente estaba introduciendo la siguiente canción: Credence. Buena canción a secas, que dentro de las baladas de Opeth me parece que es de las que tiene menos fuerza, igual la canté como desquiciado, y me dejó un muy buen sabor de boca.

La sexta canción de la noche sería la penúltima canción de su último disco, Hessian Peel que como ya sabrán comienza calmadita, y luego a la mitad se pone pesadísima, y que en vivo me permitió notar detalles que en el disco no. Luego vendría Closure del Damnation, que ya desde Lamentations había notado cómo en vivo es una delicia, y que anoche no fue la excepción. Es el progresivo en toda su majestuosidad, fue perfecta e impresionante. Además, el público se ganaría a la banda coreando la melodía final de la canción. Muchas veces critico al público mexicano por no saber callarse en los momentos calmados de una canción, sin embargo ayer fue espectacular cómo todo el recinto tocó las fibras más sensibles de don Piñata.

A continuación tocarían The Night And The Silent Water, canción sobre el abuelito de Åkerfeldt. (sic) Cuando veía que estaban tocando esta canción en giras recientes me preguntaba qué rol podría tener Wiberg en la canción cuando no hay teclados en la versión original. La respuesta fue muy grata, le dio más cuerpo a la canción. De hecho suena muy diferente en vivo que en la versión original, y es que además de los teclados, el growl de Åkerfeldt suena mucho más maduro y menos chillón que en el disco. E incluso, ¡no se extrañó la guitarra acústica en esta versión! Nuevamente: Opeth en vivo es mejor que en sus discos.

La última canción que tocarían antes de abandonar el escenario por primera ocasión sería The Lotus Eater. Canción que según Åkerfeldt es un clásico al menos para una persona, me pregunto para quién… Fue impresionante, y fue otra canción del nuevo disco a la que le tomé otra mirada.

La banda abandonó el escenario para regresar poco después con una cámara y pedirnos que hiciéramos headbang sin música, quisiera ver cómo quedó en cámara dicho suceso. Y luego nos dedicarían Deliverance, su última canción, y con la que cerrarían un buen concierto. La canción en sí es buena, sin embargo, considero que tienen mejores para cerrar un concierto. Lástima que yo no tengo injerencia en la planeación de los setlists de Opeth. (ja)

Excelente concierto, ejecutado magistralmente, y aunque no tocaron mis canciones favoritas me quedo con un comentario que escuché anoche a la salida del concierto: “¡es Opeth! ¿qué más quieren?”.

martes, 17 de marzo de 2009

Por un minuto ahí, me perdí a mí mismo...


Fotos tomadas de: Flickr

Pensar que Radiohead es una banda que está de moda es un error, creer que es una banda de culto también lo es. Equipararlos con U2, Madona, Shakira o Iron Maiden —en el sentido de que agotan el boletaje en horas o por el furor que levantan— es un error lógico, y en el que muchas personas caen; por eso, en contra de la voluntad de los mismos integrantes de Radiohead, son íconos de la cultura pop. Sin embargo esta banda trasciende el plano de las megaestrellas —que deben su estatus a la sobreexposición mediática de la que son objeto, o en algunos casos, productos de esta—, distan también de ser una simple banda de culto ya que han trascendido tiempo atrás esa etiqueta al convertirse en la banda más grande que ha pisado la tierra. Y no es por caer en el cliché de todo fan neurótico y atascado —algo que lamentablemente le sobra a esta banda— pero es que en verdad, su grandeza musical, su genialidad para componer, y la calidad así como la energía y sentimiento que imprimen en sus interpretaciones en vivo son únicas.

Por eso su regreso a este país bananero fue algo que tardó mucho, mismo que hizo la espera casi insoportable para algunos. Pero a fin de cuentas, nos perdonaron, y regresaron. (ja)

Así pues, nos dieron dos noches invaluables e inigualables. La primera con un setlist que tuvo cuatro canciones de The Bends, cuatro de Ok Computer, cuatro del Kid A, una del Amnesiac, dos de Hail to the Thief, y su último disco completo. Yo sólo asistí al concierto del lunes, y ésta es mi crónica:

Llegué a eso de las seis al Foro Sol, no había tráfico, y había relativamente poca gente en el inmueble. Hasta eso, me pareció que ni hubo filas para entrar, a lo mejor hubo buena logística, o a lo mejor todos llegaron sobre la hora. El tianguis de mercancía apócrifa no llamaba mucho la atención. Llaveros mal grabados, tazas con imágenes de la banda, algunas fotos ya viejísimas, playeras de todos tipos —aunque en verdad casi todas bastante chafas. Luego adentro, la cerveza cara como siempre, la comida fea y cara, y la mercancía oficial escaseó —supongo que la mayor parte se vendió el domingo—, y ya casi ni había playeras de In Rainbows, sólo de Hail to the Thief.

Los fuertes nubarrones que se veían en el horizonte a eso de las siete de la noche no movieron a los miles de fanáticos que ya ocupaban sus lugares, ni tampoco el fastidioso viento, ni la maldita lluvia. Afortunadamente ni el viento, ni las nubes, ni la lluvia durarían. El Foro Sol lucía algunas partes vacías cuando la banda abridora empezó a tocar, y el mismo movimiento en las gradas de la gente que iba llegando evitaba que se les pudiera prestar mucha atención. Mientras Kraftwerk tocaba yo fui a comprar algo de comer y al baño.

Después de la banda abridora, la espera nuevamente, que parecía interminable, pero al fin salieron Thom, Jonny, Colin, Ed y Phil. El cielo ya estaba despejado, el Foro Sol ya estaba lleno a reventar, y entonces, empezaron a tocar 15 Step. La primera canción de su último disco, canción con un ritmo genial, pegajosa y perfecta abridora de un concierto. La iluminación fue buena a secas, aunque de mi ángulo los tubitos ésos a veces estorbaban. El sonido inmejorable, se escuchaba todo, y ya sin el viento todo era perfección. Apenas un tímido “Hola” por parte de Thom para que después tocaran There There de su sexto disco, y continuarían con la soberbia The National Anthem del Kid A, en esta canción el juego de luces hizo una genial combinación con la canción, y la audiencia comenzó a estremecerse. Luego los ánimos se calmarían con la tranquila All I Need y con la canción homónima de su cuarto disco, Kid A.

Pero entonces vendría algo que pocos esperaban, o al menos no con tanta certeza, tocarían Karma Police. Que dentro de las canciones “choteadas” de la banda, es una de las más —hasta Panic at the Dico le ha hecho un cover a esta canción. Y sin embargo todos la entonamos con la certeza de que era un momento mágico. Un coro de 50 mil personas entonando Karma Police es algo que estremece hasta al más ecuánime. Por un minuto ahí, me perdí a mí mismo…

Y la siguiente canción sería Nude, y entonces sí ya no pude más, fue uno de esos momentos únicos en la vida en los que se es tan feliz que la felicidad no cabe en tu ser, simplemente indescriptible con palabras de cualquier idioma humano. Fue un momento que el sólo recordar te pone las emociones a flor de piel. Fue único, fue mágico, fue la mejor banda del mundo tocando como si mañana fueran a morir.

Las emociones bajarían un poco con las siguientes cuatro canciones, Weird Fishes/Arpeggi, The Gloaming, Talk Show Host, y Videotape. En esta última, algunos hasta se sentaron, sin embargo llegaría You and Whose Army?, una de mis canciones favoritas del Amnesiac, y la gente volvería a elevar sus ánimos; aunque no sería hasta la siguiente canción, Jigsaw Falling Into Place, que éstos volvieran a estallar. Jigsaw Falling Into Place es una de las mejores canciones de la banda, y mi favorita de su último disco. Curiosamente no fue tan coreada por el público, aunque sí la más bailada.

El ritmo frenético seguiría con Idioteque, canción donde el bajo de Colin se escuchó majestuoso. Después vendría Climbing Up The Walls canción de su tercer y hasta ahora mejor disco, mismo de donde se desprende Exit Music (For a Film), que sería la siguiente canción. Y fue también el momento amargo de la noche. La empezaron a tocar, primero esperar a que se callaran los asistentes y se pudiera escuchar el calmado comienzo de la rola. Y después vino el primer coro, y entonces, algo pasó que Thom detuvo la canción. Intentaron volver a tocarla desde el inicio pero nuevamente Thom se detuvo y dijo: “This sucks… ” No terminaron la canción, dejándonos a todos con un mal sabor de boca. Siguieron con Bodysnatchers, gran canción, pero no la pude disfrutar: seguía preguntándome qué había pasado con Exit Music (For a Film).

La banda entonces, abandonó el escenario por primera vez, para regresar cinco o diez minutos después. Y entonces pasó algo que nuevamente llevó a una exaltación extrema de mis sentimientos y pasiones, tocarían How to Disappear Completely. Que junto con Black Star considero MIS canciones de Radiohead. Y es que son poco conocidas o populares pero que representan muchísimo para mí. Es por eso que nuevamente no cupe en mí mismo y por un momento ahí me perdí en mí mismo.

Luego vendría Paranoid Android, que fue de las tres más coreadas de la noche, y en la que me deshice el cuello, y es que no es para menos, es la canción con el riff más chingón de Radiohead. Luego vendría una canción que a mi muy personal punto de vista, no debió estar dentro del encore, se trató de Dollars and Cents, que fue seguida por The Bends que tampoco me vuelve loco, pero al menos sé lo que esta canción representa dentro de la historia de la banda. Y terminarían el primer encore con la canción con la que cerraron el concierto del domingo: Everything In Its Right Place. Y aunque entoné como desquiciado el “Igh-queny, Igh-queny” seguía sintiendo que faltaba algo. Nuevamente Radiohead dejaría el escenario para regresar unos minutos después.

El segundo encore consistió de tres canciones, las primeras dos: Like Spinning Plates y Reckoner. Y seguía sintiendo que algo faltaba, y aunque me gustan ésas dos, sentía que podían tocar House of Cards, o High and Dry, o Fake Plastic Trees, o Bangers + Mash, o Knives Out o A Wolf at The Door, o de perdida que tocaran bien Exit Music (For a Film). Pero no, no tocaron ninguna de ésas…

Después de Reckoner, hubo una breve pausa, y Thom nos diría: “…have a nice life”

Y entonces pasó lo impensable, tocarían Creep. Algo que literalmente nadie se esperaba. Y es que no es para menos, ya que tenían muchísimo de no tocarla en vivo, y porque no parecía que lo fueran a hacer. El griterío no dejaba escuchar bien los primeros acordes de la canción, y luego cuando empezaron los versos, todos entonaron al unísono la canción. Y no es para menos, hasta el fan más elitista y mamón de Radiohead, en el fondo ama tanto la canción como el niño de 12 años que se siente en onda porque escuchó Creep y se sintió identificado con la letra —aunque realmente cualquiera podría, ahí radica su éxito. Y aunque mis emociones no se volvieron a exacerbar, sí me dejó satisfecho, en especial porque era una muestra de agradecimiento de la banda por la espera y la devoción que hay en este país bananero hacia la banda más grande de la historia. Lo malo, es que cuando me pregunte gente ajena a la banda ¿y tocaron creep?, tendré que decir: "ajá".

Los que fueron a los dos conciertos debieron quedar más que satisfechos porque casi no repitieron canciones y porque le dieron buena rotación a su gigantesco repertorio. Es por eso que no culpo a este setlist, me culpo a mí por no haber ido a los dos conciertos, ya que ambos se complementan.

Así se fueron las dos noches de Radiohead en México, y quedó muy en claro que siguen invictos como la mejor banda de la historia.

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