jueves, 15 de enero de 2009

Sirenia - The 13th Floor (2009)


Sirenia es referencia obligada para todos los amantes del metal gótico o para cualquiera que desee conocer el género. Este grupo noruego salió de las entrañas de Tristania, luego de la partida de Morten Veland, quien ahora es el líder indiscutible de esta banda escandinava. En realidad él se encarga prácticamente de todo. La composición le corresponde a él, tanto como las letras, gran parte de la instrumentación, las orquestaciones y hasta los growls. Los demás músicos podría decirse que son invitados o personas necesarias para los conciertos. Otro aspecto que siemrpe ha caracterizado a Morten son las malas relaciones con sus compañeros. Desde que se fue de Tristania, Sirenia nació como una banda conflictiva que en cada disco cambiaba su alineación. Lo más destacable es que por cada álbum de estudio ha habido una nueva cantante. Los conflictos entre Monika, la vocalista pasada, y Morten obligaron a éste último a emprender la búsqueda por una nueva cantante. La audición tuvo por lo menos a quinientas participantes, y la ganadora fue la española Ailyn, mejor conocida por su desastrosa actuación en la versión española del Factor X. No es de extrañar que apenas anunciado su ingreso a la banda se suscitara una importante polémica entre los seguidores de la banda.

Yo había tenido la oportunidad de escuchar a Ailyn antes de siquiera enterarme que sería la nueva vocalista de Sirenia. Buscando videos de frikis del Factor X me topé con su interpretación de Bring me to life de Evanescence. Acabé deprimido: un mal inglés y un control pésimo de la voz es lo que la caracterizaron. En ese momento creí que todo acabaría como una broma típica de un reality show. Ante mi sorpresa de saber que sería la nueva vocalista de Sirenia, quise buscar algo más de ella. Encontré su MySpace lleno de covers de canciones de Evanescence y Nightwish. The poet and the pendulum fue la canción elegida por esta española. Su voz chillona destrozó la sección de Mother and Father. No dudo que Tuomas tenga escalofríos por las noches luego de tal profanación a su obra maestra. Perdí toda la esperanza, pero de cualquier modo le he dado una oportunidad a este disco, que continúa con la evolución lógica de una banda que si bien en su primer trabajo apenas utilizaba en las voces femeninas y era más bien un proyecto barroco lleno de growls y orquestaciones, ahora - desde el disco anterior - ha tomado una dirección más ligera.

El disco abre con The path to decay, que también es el primer sencillo de este álbum. La atmósfera es generada por medio de sonidos más bien modernos y de sintetizador para dar paso a una típica canción de metal gótico. La primera impresión de Ailyn no resulta desagradable, en realidad resulta bastante bien. Y como tal, ésta es una canción correcta, ligera, poco ambiciosa y que fluye muy bien. Incluso podemos escuchar los growls de Morten, que, por cierto, dejan bastante que desear.

La primera decepción del disco llega con Lost in life, no porque en sí misma sea una mala canción, sino porque la introducción con piano es exactamente igual a la que aparece en Hand of sorrow de Within Temptation, sólo que en otro tono. Quizá Morten se tomó muy en serio el argumento del plagio como mejor forma de hacer un tributo, o simplemente conectó su alma en los planos más elevados del mundo onírico con los músicos de Within Temptation. Sea cual sea el caso, más allá de la introducción, ésta es una canción bastante edulcorada. Seguramente no faltará en los conciertos.

The mind maelstrom sube un poco el nivel. Inicia con unos predecibles coros que cantan algo en latín, para después dar paso a la dulzura de la voz de Ailyn, que cuando susurra y maneja las tonalidades más intimistas suena realmente bien. Quizá en esta canción se encuentre su mejor trabajo vocal. Por otro lado, este tema cuenta con cambios de ritmo y nuevamente con los growls - ¿o screams? - de Morten. Eso sí, es difícil no remitirse a Epica con esta canción...

El disco sigue en ascenso con The seventh summer, un tema que cuenta con un buen estribillo que se apoya con el uso del doble bombo, lo que dota la canción de la profundidad necesaria para no ser superflua. El único problema de la canción es que muestra las debilidades de la banda: la débil voz de Ailyn cuando se atreve con la potencia, y unos growls simplones, que después se compensan con una voz limpia que no suena mal.

Quizá impacte el riff que da inicio a Beyond life's scenery, pero para resumir el tema podemos decir que aquí Ailyn parece que no quería cantar o que estaba muy cansada. Por otro lado, el buen Morten parece haber sido víctima de alguna enfermedad en la garganta, pues su capacidad para hacer growls decorosos ha ido en descenso desde el primer disco. Y si en At Sixes and Sevens - horrible título para un álbum - no sonaban nada mal, en The 13th floor parecen los de un aficionado. Y si no fuera poco, ésta es una canción que en sí misma carece de sentido. Hay mucho, pero todo quedará completamente en el olvido.

El disco continúa con The lucid door, tema poco destacable que suena hasta pop, aunque tiene algunos efectos simpáticos con la guitarra. Sobre esos gruñidos que aparecen en el medio de la canción, sólo podemos decir que parece que Abbath de Immortal hizo una aparición especial. Y no, eso no es algo bueno.

El ritmo anodino del disco persiste con Led astray, otro tema que no ofrece demasiado y que sólo destaca por la forma tan curiosa en la que Ailyn pronuncia horizon y further. La parte final del estribillo, por cierto, es quizá de lo más edulcorado y amigable que haya escrito Morten en toda su vida. Las orquestaciones y los coros son pretenciosos y tampoco aportan gran cosa. Son sólo un elemento que uno ya ha predicho desde que inició el tema.

Winterborn 77 es quizá la mejor canción del disco, pero no por su gran composición, sino porque desborda una tremenda comicidad espontánea, sin duda alguna la mejor forma de hacer humor que pueda tener la humanidad. Es un tema que trata de ser serio y dramático - sorrow comes with silent tears - pero que Ailyn se encarga de hacerlo demasiado gracioso, ya sea por su adorable pronunciación con acento hispano de la frase and though my life y la palabra years, o porque sin darse cuenta acabó creando un nuevo subgénero que yo definiría en inglés como Alvin and the Chipmunks oriented metal, y es que es increíble cómo pueda ser serio el hecho de que el final de la canción parezca tener a una chica que inhaló helio para después aumentar la velocidad de la pista para lo que seguramente será el soundtrack de la siguiente película de Alvin y las ardillas.

Ya hablando seriamente, Sirens of the seven seas es la mejor canción de todo el álbum y se encarga de cerrar bastante bien este trabajo. Comienza con buenas vocalizaciones masculinas limpias que se acompañan con unos coros que esta vez sí aportan mucho, desde dramatismo hasta dinamismo. De hecho, ésta es la forma en la que Sirenia debería sonar siempre, ya que hasta los growls de los que tanto reniego en este disco hacen una labor decorosa. La instrumentación es perfecta, los cambios de ritmo, las distintas secciones de la canción son bien llevadas a cabo, sobre todo el violín melancólico que aparece junto a Ailyn casi al final del tema. Un gran tema sin duda. Una apoteosis necesaria para muchos temas deslucidos.

Musicalmente hablando, sería difícil catalogar a éste como un disco malo. En realidad suena bastante bien. Es amigable, no es denso y se deja escuchar sin mayor problema. Por otro lado, adolece de aspectos trillados del género, que no dejan que la evolución de Sirenia siga un mejor curso. Si bien hay buenos temas, también los hay muchos que son grises, instalados en la medianía compositiva, la zona de comfort para Morten. La voz de Ailyn no es del todo mala, siempre y cuando se centre en sus tonalidades más cálidas y frágiles - en un sentido dramático, casi actoral -, pero lo que es cierto es que carece de la potencia que muchas piezas exigen, lo que principalmente se demuestra en Winterborn 77, que lamentablemente raya en lo caricaturezco. Una voz que a final de cuentas es plana y que es limitada en matices, lo que le impide ser la protagonista de gran variedad de temas.

Nunca sabemos qué hay en la mente de Morten. Quizá para el siguiente disco Ailyn ya no esté con nosotros, después de todo él es un individuo conflictivo. Si, por otro lado, se plantea la posibilidad de tomarse la vida con más calma, dejando a Ailyn, deberá replantearse un poco la forma de hacer música o de por lo menos idear las partes vocales. No es curioso que sea más recurrente hablar sobre el físico de Ailyn, pues parece que los fanáticos prefieren centrarse en su quijada masiva que al parecer ha enloquecido a muchos hombres. Morten incluido.

The 13th floor de malo no tiene nada, de mediocre mucho, sobre todo para una banda como Sirenia, que ya de por sí tiene un compromiso doble al ser una de las principales portadoras del estandarte del metal gótico.

7.7/10

jueves, 1 de enero de 2009

Los Mejores Discos del 2008 (según Raff)

El 2008 fue un año algo flojo en cuanto a música en comparación con el mágico 2007 (año donde entre otras cosas, descubrí grandes bandas del progresivo, empecé a relegar mi gusto por la escena emo/punk/screamo y abrazar más mi amor casi irracional por el progresivo en todas sus presentaciones; hasta empecé a escuchar Death Metal, algo que el Rafael del 2006 para atrás encontraría aberrante). Sin embargo mi insaciable gusto por descubrir música nueva me alejó de cosas convencionales, y me clavó en música menos sencilla y me refinó el oído. Igual, algo que no he perdido, es el gusto por jactarme de la música que escucho. Hacer un recuento de los mejores discos de este año no fue fácil, escuché tanto, que igual ni me acordé de todos los discos que descargué. Unos hasta los borré. Por supuesto, hay discos obvios, otros no tanto, y escoger de entre tanto para las posiciones más elevadas no fue rápido. Incluso llegué a pensar en hacer un top cinco y ya, pero nah… eso no es divertido. Así que, aquí están los que para mí fueron los diez mejores discos del difunto 2008.

Posición: 10
Álbum: The Bedlam in Goliath
Artista: The Mars Volta
Género: Rock Progresivo

Como recordarán en mi review de principio de año fui quizás un poco duro con este disco, en especial con las canciones más experimentales. Pero la verdad sea dicha, es un gran disco, aunque con fallas notables, y que a lo mejor sigue cargando el estigma de: “No es De-Loused in the Comatorium” pero sí destaca mucho por sí mismo. Vi a esta banda dos veces en el año, la primera en el Coca Cola Zero Fest, y la segunda en su concierto de noviembre en el Salón 21, las dos veces tocaron poco material de este disco, pero reafirmaron lo que ya sospechaba: Wax Simulacra en vivo es impresionante.

Posición: 9
Álbum: Með Suð Í Eyrum Við Spilum Endalaust
Artista: Sigur Rós
Género: Gay Rock

Bajé este disco dos días después de su salida, quizá porque tanto hablaban de esta banda que me dije, vamos a ver. No me gustó, y lo borré a las tres semanas. Cierto, lo escuché poco, pero no logró captar mi atención. A principios de diciembre mientras curioseaba en Mix Up, noté la infame promoción de dos por uno en todo el catálogo de EMI. Y mientras veía cómo el catálogo de Radiohead era prostituido y vendido junto a discos de Amanda Miguel en la sección de remate, me encontré con este disco escondido, y aunque apenas había salido este año, estaba etiquetado como cualquier otro disco de la promoción. La idea me dio mucha risa, y terminé comprándolo junto con un disco de Radiohead. Lamentablemente terminé escuchándolo más de lo que me hubiera gustado, y menos de lo que este disco se merece. Y es que, sí vale la pena, y lo disfruté mucho en las últimas dos semanas del año, así que es sólo justo reconocer la calidad de este disco.

Posición: 8
Álbum: Colors_LIVE
Artista: Between the Buried and Me
Género: Death Metal Progresivo

Ya he hablado mucho de esta obra maestra que es Colors, además vi este disco ser tocado en su totalidad en vivo este año. Pero hablando más concretamente de Colors_LIVE, el disco en vivo es sublime. La ejecución de todo el disco es sin falla, ininterrumpida, excelsa, y el DVD sólo muestra lo grande que es esta banda. Aunque sí pudieron escoger a una mejor compañía que filmara el concierto (el baterista sale dos veces en todo el DVD). Y además de todo el Colors, incluye seis canciones más, de las cuales destaco Mordecai y Selkies. Disco que no puede faltar en la colección de cualquier amante del progresivo, y es que, el progresivo en vivo es mejor.

Posición: 7
Álbum: Happiness Is the Road (Volúmenes 1 y 2)
Artista: Marillion
Género: Rock Progresivo

Marillion es una banda de señores que pasan de los cincuenta años, con una carrera musical impresionante, casi increíble. Y aunque no hayan alcanzado el reconocimiento internacional como otras bandas legendarias del rock progresivo, son sin duda uno de los principales exponentes de este género. En el 2008 regresaron con uno de sus trabajos más ambiciosos, Happiness Is the Road, un disco doble, siendo Essence el volumen 1, y The Hard Shoulder el volumen 2. Y aunque el disco ha recibido mucha crítica negativa por parte de los fans de la banda, que no hacen otra cosa que criticarla desde que se salió el primer vocalista (algo que ocurrió en los ochentas) a mí me parece que han logrado refinar su sonido, aunque es cierto que se han alejado demasiado de su sonido original (algo que no me parece malo, al contrario). En el ámbito personal hay dos canciones de este disco, una del volumen 1 y otra del volumen 2, Half Empty Jam y Older Than Me respectivamente, que significaron mucho para mí este año. Al igual que con Dream Theater, yo soy uno de esos fans nuevos de esta banda que disfrutan más el trabajo reciente de la banda que los trabajos anteriores.

Posición: 6
Álbum: Ghosts I–IV
Artista: Nine Inch Nails
Género: Ambient Industrial

Trent Reznor es uno de esos genios de la música contemporánea, y aunque este disco en particular ha sido tachado de aburrido, innecesariamente largo, sin punto, y hasta de sin chiste, me resulta muy curioso notar que las críticas hacia este disco son tan parecidas con las del disco: Tales from Topographic Oceans de Yes; disco que es catalogado como el mejor ejemplo de los excesos del rock progresivo. Sin embargo, al igual que aquél ya legendario disco de los setentas, me parece que es una obra que requiere de dos cosas: mucha paciencia y escucharle poniendo atención. Hay una cantidad infinita de detalles en la composición de este disco, los 36 tracks del disco son completamente instrumentales, (aunque bien podría haber sido separado en 4 tracks de más de 25 minutos cada uno, Ghosts I, II, III y IV; para que se pareciera aún más a Tales from Topographic Oceans) y cada uno de ellos evoca una sensación diferente. Éste es un disco difícil para aquél que escucha este disco de manera casual, ya que es de esos discos que demandan mucho al que lo escuche, pero todo individuo que escuche de manera paciente y atenta será recompensado.

Posición: 5
Álbum: The Scarecrow
Artista: Avantasia
Género: Power Metal/Heavy Metal/Hard Rock

Otro genio de la música contemporánea es Tobias Sammet, un alemán que no hace otra cosa que seguir a su corazón en cuanto al rumbo musical de sus proyectos, a veces con resultados desastrosos como el infame Tinnitus Sanctus, y algunas otras con resultados casi perfectos como el más reciente disco de Avantasia. Su concierto de junio es uno de los mejores a los que asistí el año pasado, y de los mejores que he visto en mi vida. Y tiene canciones que son obras maestras, aunque otras de las cuales se pudo prescindir o reemplazar por un par de canciones que vienen en los EPs, y que no aparecen en el disco. Una las razones por la que pongo este disco en quinto lugar es por loa increíble cantidad de veces que escuché este disco, y cada una de ellas lo disfruté más que la vez anterior.

Posición: 4
Álbum: The Slip
Artista: Nine Inch Nails
Género: Industrial Pop

Dos meses después del lanzamiento de Ghosts I-IV, Reznor lanzó por su página de internet otro disco. Gratis, “esta vez va por mi cuenta” dijo. The Slip es todo lo contrario a su predecesor, es un disco cortito, dura menos de cuarenta y cinco minutos, con coros pegajosos, estructuras accesibles, ligero, sin pretensiones y hasta con una canción de amor (algo inédito hasta entonces para una banda como ésta). Este disco es una prueba de que Reznor lo mismo puede hacer un disco clavado y complejo, que uno pop. Y sinceramente, de la basura que es el pop comercial, al pop de Reznor, prefiero éste. El concierto que dio NIN en octubre en el Motorokr Fest, fue el mejor concierto que he visto en cuanto a efectos visuales. Tres pantallas que subían y bajaban en el escenario, dándole una profundidad inigualable, y creando un sin fin de efectos visuales. Aunque era un “festival” tocaron casi dos horas, abrieron con las primeras cuatro canciones de este disco, y en el encore tocaron otra más de él; para mí éste es un gran disco, y lo más sublime de él es lo inesperadamente genial que fue su lanzamiento.

Posición: 3
Álbum: Death Magnetic
Artista: Metallica
Género: Heavy Metal

Llámenme impresionable, pero para mí este disco fue el disco que debió salir después de …And Justice for All. Para mí este disco es soberbio, como ya mencioné en mi review del disco, es sin duda el disco que marca el regreso de Metallica a su sonido, es el disco que todos esperábamos de ellos, y aunque es cierto que no es mejor que sus mejores tres discos, para mí es el cuarto mejor disco de Metallica.

Posición: 2
Álbum: Watershed
Artista: Opeth
Género: Death Metal Progresivo

Un disco promedio de Opeth, es un disco por encima del promedio de cualquier otra banda. Watershed es un disco promedio de Opeth, y aún así deja en claro la capacidad creativa de Mikael Åkerfeldt. Sin embargo, me viene a la mente lo que comenta Åkerfeldt en el booklet que viene en la edición de lujo de Ghost Revieres, “my only worry now is that I hope our next record don’t suck in comparison”. Me parece que sus miedos se hicieron realidad. Si quieren un análisis más a fondo de este disco, pueden leer el review del disco que escribí varios días antes de su lanzamiento.

Posición: 1
Álbum: Insurgentes
Artista: Steven Wilson
Género: Inclasificable

Sin duda, Steven Wilson es el mejor músico de las últimas tres décadas. Y aunque habría pocas cosas que recriminarle a este disco, es espeluznante la facilidad con la que se colocó como el mejor disco del año. Y como diría Lavolpe, Steven lo hizo caminando. De igual manera, si quieren un análisis más a fondo, lean el review que escribí de este disco.

***Menciones honorables (sin un orden en particular):
Texas de PlayRadioPlay! (electrónica), Be Gone de Pharaoh (Heavy Metal), Blooddrunk de Children of Bodom (Power/Death Metal), North de Everon (Rock Progresivo), Who's The Boss In The Factory de Karmakanic (Rock Progresivo), Third de Portishead (dicen que electrónica, yo ni sé), y Shallow Believer de The Used (el disco Emo del año).

domingo, 28 de diciembre de 2008

Mejores 10 discos del 2008 by Cronos

Disclaimer: La posición 10 es un filler, no está el disco de Ayreon porque por una u otra razón no lo pude escuchar bien. Por lo que espero que no haya comentarios tipo "ZOMG!!!! DÓNDE DEJASTE A AYREON!?!?!?! :S".

Posición: 1
Álbum: Insurgentes
Artista: Steven Wilson
Género: Inclasificable (no todo lo raro es progresivo, entiendan)
Calificación: 9.68/10

Si hay algo que sorprende de Steven Wilson es que es acaso uno de los músicos más prolíficos de la escena actual del rock. Año con año, literalmente, nos da muestra de su talento, ya sea con lanzamientos de Porcupine Tree, de No-Man, Blackfield, o sus andanzas como productor. Este año no se conformó con Schoolyard Ghosts, sino que, inspirado en la avenida más grande de la Ciudad de México, lanzó un disco solista que destaca por la belleza de sus composiciones. Todos los temas sin excepción alguna – algunos menos destacables que otros, eso sí – son prueba de la maestría de este individuo para crear sonidos que evocan ambientes como sentimientos. Insurgentes es un disco que lo tiene todo, desde canciones épicas como No twilight within courts of the sun, pasando por la potente y hermosa Harmony Korine, y temas que simplemente se pueden definir como geniales, tales como Insurgentes y Veneno para las hadas.

Steven Wilson es sinónimo de calidad, y con este trabajo lo ratifica. Si bien puede ser un disco no tan ligero, es quizá una de sus composiciones más interesantes. Eso sí, el género del trabajo es difícil de dilucidar. Algunos dicen que tiene muchos elementos de shoegaze, pero eso es parcialmente cierto sólo en Harmony Korine. También comentan que es industrial, pero acaso es una influencia. Destaca, además, el uso constante del efecto noise. Tampoco es rock progresivo típico. Quizá simplemente podemos decir que es bello.



Posición: 2
Álbum: The Scarecrow
Artista: Avantasia
Género: Power metal/ Hard Rock
Calificación: 9.6/10

Por una u otra razón Tobias Sammet se está quedando calvo. Quizá es por el look emo que adoptó al inicio de este año para promocionar Avantasia o por el exceso de trabajo – actualmente ya está trabajando en el cuarto disco. Lo que es cierto es que este joven alemán es otro de esos músicos difíciles de encontrar, porque es capaz de entregar grandes discos en muy poco tiempo. Avantasia no es ningún proyecto sobrevalorado como dicen muchos elitistas, sino el supergroup que fue capaz de revolucionar a un sector importante del power metal. Fiel a su principio de evolucionar constantemente y no repetirse, este año Tobias Sammet nos entregó The Scarecrow, el tercer disco de Avantasia, con nuevos músicos y cantantes invitados, entre los que destaca el genial Jorn Lande. Lo que sorprendió a muchos fanáticos del power metal más clásico fue que este disco dejó de lado las estructuras épicas que caracterizaron a los primeros dos discos. Se le ha tildado del peor álbum, de comercial, pero lo cierto es que es, a la fecha, el mejor trabajo de Avantasia y quizá de Sammet. El power metal sigue presente con Devil in the belfry, Shelter from the rain y Another angel down. El track épico es el que le da nombre al disco. Si queremos algo diferente: Twisted Mind y The toy master, ambos temas con un aura incierta y genial. La baladas: Cry just a little y What kind of love. La hardrockera I don’t believe in your love.

Lo que sí podríamos condenar de este disco es que, habiendo lanzado dos EPs con grandes canciones, no se incluyeran temas tan geniales como Promise Land o The story ain’t over. De cualquier forma, quizá éstas comprometían la narración de este trabajo, que, por cierto, es infinitamente mejor que la historia a lo calabozos y dragones de los primeros dos discos.



Posición: 3
Álbum: Who’s the boss in the factory?
Artista: Karmakanic
Género: Progressive rock with jazz influences
Calificación: 9.5/10

Karmakanic debe ser una de esas bandas poco conocidas en el mundo mainstream. Se trata de un conjunto sueco que hace un rock progresivo clásico con marcadas influencias de jazz. Una combinación que se amalgama a la perfección en este disco que tiene todo lo que se puede pedir: un par de canciones largas con pasajes instrumentales brillantes y cambios de ritmo, otras muy emotivas, y otras animadas. El optimismo es lo que permea a este trabajo, aunque el final es más bien melancólico. Un trabajo compacto donde se hace difícil destacar un tema sobre otro – lo cual es absolutamente genial. Los temas épicos no son pretenciosos. Send a message from the heart es portentosa, lo mismo sublime que potente. Who’s the boss in the factory? es incluso más épica aunque en un principio parezca menos espectacular y ambiciosa. La melodía trabajada junto al saxofón en Two blocks from the edge es lo que en inglés se diría un eargasm.

Personalmente debo decir que cuando perdí la esperanza en el año en cuestión musical, apareció este disco para salvar a esta lista de otros discos que simplemente se hubieran colado para llenar un espacio que no les corresponde. Lo que más me pudo gustar es la combinación del rock progresivo con el jazz sin que esto sonara demasiado sofisticado. A veces los intentos por amalgamar géneros que de por sí son pedantes suele quedarse en una mera pretensión.


Posición: 4
Álbum: North
Artista: Everon
Género: Progressive and symphonic rock
Calificación: 9.4/10

En este mismo blog había dicho que éste era el disco del año, pero después de toparme con la discografía entera de Everon (lo cual, por cierto, es incluso complicado para Google) me di cuenta de que tenían mejores trabajos y que éste era otro disco, digamos, promedio para estos alemanes – lo cual es impresionante por la genialidad de este grupo – y que está lejos de ser la obra maestra que es Fantasma. Lo que sí resulta impactante de North es que con respecto a la discografía de esta banda, este álbum ofrece un estilo renovado, con sonidos más modernos, y como ejemplo tenemos South of London. Lo que caracteriza a este disco, como a la mayoría de la música de Everon, es un aura nostálgica, producto del tímido virtuosismo de los músicos, de la melancolía propia del líder Oliver Philipps, y las atinadas orquestaciones que hacen de Everon ser lo que es.



Posición: 5
Álbum: Tinnitus Sanctus
Artista: Edguy
Género: Heavy Metal/ Hard Rock
Calificación: 9.3/10

Nuevamente Sammet en el top ten. No se podía esperar menos de él. Como siempre, este alemán es polémico por hacer la música honesta que a él le gusta. Como ya es costumbre, este disco también fue tachado de comercial o incluso de ser glam rock. Sammet está cansado del power metal clásico, y es por eso que en este disco incluyó muy poco, y salvo temas como el maravilloso Speedhoven o la curiosa The pride of creation contienen estructuras típicas del power. Lo demás es puro heavy del bueno y un bonus track country. A diferencia de The Scarecrow la temática de las letras en este trabajo es mucho más relajada, lo que quizá es uno de los puntos débiles en algunos momentos de este disco. De cualquier forma es sumamente recomendable. Abstenerse trve fucking power metal fanboys.


Posición: 6
Álbum: Watershed
Artista: Opeth
Género: Progressive death metal
Calificación: 9.1/10

Lo curioso de este disco es que se coló a Internet como cuatro meses antes de que saliera a la venta. La alineación cambiante de este grupo sueco no impide que disco tras disco nos ofrezcan álbumes que están por encima del promedio y que en sí mismos son muy valiosos. El sonido de Opeth es inconfundible: geniales growls y una voz “normal” preciosa de Mikael Åkerfeldt, canciones largas con pasajes instrumentales brillantes, agresividad y belleza al mismo tiempo, influencias de todos los géneros, incluso del jazz (muy notorio en la hermosa balada del disco, Burden). Es un buen disco, de eso no queda duda, pero tampoco es lo mejor que Opeth nos ha dado a lo largo de su carrera, ya que fácilmente es superado por su obra maestra, Still Life, o por Ghost Reveries, ambos discos conceptuales – el último con una canción colada que Åkerfeldt quería poner sí o sí. La mayor debilidad de este trabajo es, quizá, el carácter inconexo de sus temas. No obstante, esto es una apreciación personal, porque que haya canciones como The Lotus Eater o Burden, reivindican a cualquier disco.




Posición: 7
Álbum: Symphony
Artista: Sarah Brightman
Género: Opera pop/ Classical crossover/ One gothic song
Calificación: 8.9/10

Éste es un disco que por una u otra razón (olvido más que nada) no reseñé en este blog. Nunca he sido fanático del canto lírico ni de la ópera o la música clásica, quizá porque yo soy más mundano o porque detesto el elitismo. De cualquier forma éste es un muy buen disco, quizá de lo mejor que ha sacado Sarah Brightman en un buen tiempo. Si algo me gusta de esta mujer es que si bien tiene una de las más hermosas voces líricas, canta también pop sin ninguna queja (no como Tarja que canta Nirvana como si fuera La Traviata) y es genial. Algunos enfermos dicen que éste disco es de gothic metal, en realidad sólo tiene una canción de rock sinfónico con influencias góticas. Fleurs du mal (sí, Baudelaire obsesiona a quien sea). Lo demás es lo típico que te puedes esperar de esta inglesa: baladas, canciones pop, duetos con algunos virtuosos (el tenor Andrea Bocelli, el contratenor Fernando Lima). Mención aparte merece I will be with you (where the lost ones go) a dueto con Paul Stanley, conocido por su participación en Kiss, en lo que es la mejor canción del trabajo. Un disco bello cuyos únicos inconvenientes son las canciones soporíferas que de rato en rato aparecen en el medio de los buenos temas y el hecho de que sea de puros covers, a excepción de las canciones góticas.



Posición: 8
Álbum: When the city is quiet
Artista: Ebony Ark
Género: Power progressive metal
Calificación: 8.6/10

Ebony Ark es un grupo español con una cantante que tiene un inglés bastante aceptable. Eso ya es bastante meritorio teniendo en cuenta el paupérrimo inglés que muchos españoles hablan. Por otro lado, la música de este grupo, sobre todo en este disco, es fresca y sin mayores pretensiones, a veces tirando más hacia el lado power que al progresivo. Lo mejor, a mi gusto, es la vocalista, ya que si bien es una mezzosoprano que podría cantar cómodamente con sus tonalidades líricas (que demuestra al fondo de unos temas) prefiere una faceta más rockera, agresiva y hasta violenta.

Éste es un trabajo melódico, muy disfrutable, que fluye con facilidad y que tiene momentos muy buenos como For You, acaso una de las mejores baladas de todos los discos aquí listados. Incluso el bonus en español es realmente bueno. Lo que sí da pena es que en una canción se escuchan unos growls sumamente amateurs.




Posición: 9
Álbum: El Reino Olvidado
Artista: Rata Blanca
Género: Heavy metal/ Hard Rock
Calificación: 8.4/10

Rata Blanca es, quizá, la banda más importante de Argentina – más allá de los santones de Soda Stereo y demás “rockeros” que injustamente se adjudican el término. Allá los odian por ciertas actitudes del guitarrista, en México, aunque tímidamente, los aman. Son una banda consagrada, de ésas que ya hacen música sólo por el gusto de hacerla o porque sienten que eso de ser veteranos tiene estilo. Walter Giardino es uno de los mejores guitarristas que ha dado el continente y Adrián Barilari es un maestro en vivo a pesar de estar ya grande. El Reino Olvidado es su décimo disco como tal y se destaca por el sonido que ha caracterizado a la banda desde que se volvieron a reunir con El Camino del Fuego. Hard Rock potente, piezas melódicas y poderosas, todas con solos de guitarra caídos del mismo cielo de los héroes del instrumento. Este disco, de cualquier forma, es menos potente que el anterior, La llave de la puerta secreta, y su temática gira mucho en torno al rock y hacia las críticas que Giardino hace sobre la música mainstream o los grupos que de una u otra forma llevan injustamente el adjetivo rock tras de sí. Obviamente éste no es el disco con el que hay que empezar a escuchar a Rata Blanca, pero dentro de toda su discografía es bastante recomendable.



Posición: 10
Álbum: Revolución
Artista: WarCry
Género: Heavy metal/ Kinda power metal too and a Dream Theater rip-off
Calificación: 8/10

La única revolución de este disco, para que quede en claro, fue la que hubo al interior de la banda con media agrupación fuera que acabó formando una banda de pop rock llamada Sauze. Un nuevo equipo se integró a Warcry, lo que quizá produjo cierto desequilibrio en la dinámica de esta banda asturiana. ¿Dónde está la luz? Fue una obra maestra, Revolución es un buen disco a secas, con algunas canciones interesantes como Coraje, Absurda Falsedad y Abismo (un homenaje a Dream Theater), y otras que de plano son malas: Invierno en mi corazón y La vida en un beso. El disco funciona porque tiene varios temas dinámicos y arquetípicos de WarCry. Otro de los grandes problemas son las letras, que con respecto a discos anteriores bajaron demasiado su nivel, al grado en que bien pueden aparecer en alguna página web de poesías gratis: son cursis más que románticas. Reitero, no es un disco malo, pero sí promedio.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Steven Wilson - Insurgentes (2008)


“Feel, no shame, too brave
Feel, afraid, to wait forever”

A estas alturas de la carrera de Steven Wilson no resulta increíble lo respetado que es en casi cualquier círculo musical: desde death-metaleros a progres cincuentones, no hay persona que no reconozca la calidad de este músico cuya principal característica ha sido el arduo trabajo que realiza en cada uno de sus proyectos año con año. Y no es de extrañarse que haya producido discos de bandas legendarias del rock progresivo como lo es Marillion (Marillion.com, 1999), hasta discos de death metal como el genial Deliverance (2002). Tampoco debe sorprender que tenga una discografía superior a los 50 discos, entre discos de estudio, en vivo, participaciones y las discografías de sus principales proyectos.

Este señor a sus escasos cuarenta y un años ha hecho mucho más que muchas supuestas leyendas del rock, ha creado obras maestras del rock progresivo como The Sky Moves Sideways (1995), hasta discos completamente ambientales e instrumentales como Molotov and Haze (2008). Y qué decir de sus dos principales proyectos por así decirlo, Porcupine Tree y Blackfield, que cada uno por sí mismo tiene un valor artístico inigualable. Steven Wilson pareciera ser el sueño colectivo de todos los amantes de la música como arte, no es posible que en una sola persona haya tanto talento, creatividad y unas ganas de expresarse artísticamente virtualmente ilimitadas.

No satisfecho con todo lo que ya ha logrado, este 2008 ha sacado un disco a su nombre, intitulado Insurgentes. Disco soberbio, que logra encontrar un punto de equilibrio para poder contener en él prácticamente todos los géneros que Steven Wilson ha tocado a lo largo de su carrera. Y haciendo alarde de capacidad creativa, el señor Wilson nos entrega un disco por encima del promedio, con una facilidad que espanta.

Lo que más le debe de llamar la atención a un mexicano es el nombre del disco, que se inspira directamente de la caótica y polifacética avenida de los Insurgentes. Y es que, en sus propias palabras:

“La razón principal por la que titulé así a Insurgentes es porque si tú recorres la Ciudad de México verás esa palabra escrita todo el tiempo y yo no sabía por qué, hasta que pregunté y me respondieron que era la calle más grande de ésta ciudad. Y porque el verdadero significado de Insurgentes es rebelión, una sublevación ¡un levantamiento! Y esa es la manera en la que yo me veo e identifico como músico, poco convencional, en esta era en todo parece estar regido por “American Idol”, Mtv. [...] Aún hay gente como yo que se interesa en hacer música fuera del “mainstream” en donde hacemos discos y música porque pensamos que es arte [...] somos un tipo de rebeldes de alguna manera, somos una especia de INSURGENTES de esta era musical que estamos viviendo.”[1]

Y sí, aunque, la principal falla del disco es que es un disco orientado a canciones, no a un álbum como un todo. Insurgentes es una colección de canciones sin relación entre sí que demuestran la belleza de la música de este señor.

La canción con la que abre el disco es Harmony Korine que me recuerda mucho a Once de Blackfield II (2007), en lo potente de las guitarras y en la dualidad entre la belleza en las melodías y el poder en los riffs. Es una de las mejores canciones del disco, y excelente para abrirlo. La segunda canción, Abandoner, nos muestra otro lado de la música de Wilson, su pasión por crear ambientes y transportarte a otros lugares a través de su música. Lo mismo sucede con Salvaging, la canción más larga del disco, y que es una referencia directa a Sever de Signify (1996).

Veneno Para Las Hadas, es probablemente mi canción favorita del disco, otra referencia directa a una canción de Porcupine Tree, en este caso a The Moon Touches Your Shoulder del ya mencionado The Sky Moves Sideways, sólo que a diferencia de ésta, Veneno Para Las Hadas mantiene una misma atmósfera durante toda la canción. La letra es preciosa, y el título en español de la canción fue algo que me agradó.

Otra de las mejores canciones del disco es, No Twilight Within the Courts of the Sun, canción que al principio parece dar la impresión que es de esas piezas épicas de Wilson, completamente instrumentales, pero que por la mitad deja de serlo. Es genial, y tiene el sello característico de este genio. Significant Other, la sexta canción del disco es hermosa, con vocalizaciones de una artista invitada, y una de las pocas canciones de este tipo (en cuanto a temática) de Steven.

Only Child es una canción bastante promedio para este señor, lo que a mí particularmente me llamó la atención fue la “fresa” de Coyoacán hablando casi al final de la canción, ¿la posible novia de Wilson? La octava canción del disco es Twilight Coda, pieza calmada y completamente orientada a crear un ambiente, ésta al igual que Get All You Deserve crean un ambiente obscuro, sólo que la novena canción del disco no es completamente instrumental, y para el final se escuchan elementos de noise.

El disco cierra con la canción del mismo nombre del disco, Insurgentes, otra pieza calmada y cuyo instrumento principal es un piano; en mi opinión es perfecta para cerrar este álbum ya que resume lo que es el disco en sí: cincuenta y cinco minutos de belleza.

El disco es posiblemente uno de los mejores discos del año, pero está lejos, muy lejos, de los mejores trabajos de Steven Wilson. Yo le doy 4.4 estrellas.

Mención aparte merece todo el pleito que tiene este señor con los iPods, en fin, nadie es perfecto, sólo diré que la música es música, lo demás es falsedad, y nadie en este mundo sabe esto mejor esto que él.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Edguy - Tinnitus Sanctus (2008)


You're alive said the maker and smiled at the aardvark
You're divine by the grace of the master above

Recurriendo al cliché: Edguy es una banda que no necesita mayor presentación. El genio musical de esta agrupación alemana es el prolífico Tobias Sammet, encargado también de su proyecto Avantasia, o el gran supergroup de metal en la nueva era. Edguy empezó como la banda de unos adolescentes que ya desde el inicio mostraban un talento musical muy importante. Afianzados en el género del power metal, con el paso de los años y los discos, Edguy ha evolucionado a sonidos menos clásicos y más heavies. Desde su excelente disco Hellfire Club, Tobias Sammet ha manifestado su apatía para con el power metal, un género repetitivo y sin frescura. Hay mucha verdad en sus palabras: a diario aparecen nuevas bandas de power metal y todas suenan igual, la mayoría de ellas, incluso usan las mismas temáticas insulsas en sus canciones, a saber, calabozos y dragones, hadas, duendes, enanos y balrogs de fuego. En cambio, lo que ha caracterizado el trabajo de Sammet es la comicidad y las temáticas que en muchos casos llegan a lo poético.

Rocket Ride (2006) rompió con los viejos esquemas de Edguy: el doble bombo desapareció, salvo en una canción. Sammet supo innovar con un trabajo fresco que decepcionó a más de uno, ya que el alemán se había aburrido del mismo power metal de antaño. Quizá no fue un disco tan prolijo como Hellfire Club, pero mostró elementos sin los cuales Edguy sería hoy sinónimo de innovación y compromiso con la música. Tinnitus Sanctus se nos había anticipado como un disco distinto, la evolución lógica de Edguy, not another Mandrake's legacy... Era de esperar un trabajo con el sonido nuevo de Sammet (que desde Avantasia ha estado mostrándose como el mejor de su carrera).

Ministry of saints es la canción perfecta para abrir cualquier disco de metal. Se trata de una canción pesada de clásico heavy metal con el toque inconfundible de Edguy. Es el tipo de canciones que uno se espera de cualquier disco de esta agrupación alemana: una estructura nada pretenciosa, un estribillo que se queda en la mente desde el primer momento y otro tema más para ser interpretado en cualquier concierto.

La segunda canción es Sex Fire Religion, que si bien no es un medio tiempo sí es más pausada que su predecesora. En realidad, en este track se escucha todo el hard rock que Edguy ha estado implementando en los últimos tiempos. Musicalmente hablando es una canción disfrutable, con otro buen estribillo, aunque un poco anodina a final de cuentas. La letra no es un poema precisamente, por cierto "Maybe she don't know love but she knows how to make it".

The pride of creation es definitivamente la favorita por defecto del avarage Edguy fanboy. Un gran tema que comienza muy potente, pero que en realidad es más calmado de lo que aparenta, sin mencionar que el nivel de los estribillos sigue en constante crecimiento. Sammet había dicho en una entrevista que él se parecía a Dios en el sentido de que los dos tenían muy buen humor, y para prueba dijo que sólo miráramos un cerdo hormiguero (cerdo, no oso: an aardvark), si eso no era un chiste de Dios, entonces quién sabe de qué broma del destino se trata. La temática de la canción, más que de una alabanza al cerdito, es sobre el ateísmo, viéndolo desde un punto de vista más ligero, con la comicidad típica de Sammet.

Por el contrario, Nine lives es una canción mucho más seria y con una letra bastante buena. Ésta sí es más parecida a un medio tiempo, con algunos elementos electrónicos que la distinguen, que quizá recuerden a Matrix de Rocket Ride. Una canción muy de la nueva era, que seguramente detestarán los fanáticos del viejo Edguy y que amarán los que gustan de su disco anterior. Yo soy de los segundos.

En cambio, Wake up dreaming black es más el tipo de canción que uno encontraría en Mandrake, que si bien no regresa a la velocidad extrema, tiene un gusto a power metal mucho más pronunciado. Una buena canción, pero que repite una fórmula que Edguy había utilizado mucho antes, sobre todo por el "dying angels, dying angels" en el coro.

El mejor estribillo del disco, quizá, es el de Dragonfly, hímnico (anthemic suena mejor) y poderoso. Una canción que en cuestión de temática no es precisamente brillante, pero tal aparente deficiencia se compensa con el gran trabajo que suponen las letras con la melodía. Parece ser que la encomienda de Sammet era crear un juego de palabras que a la vez sonaran excelente con el ritmo de la música. Lo logró y aquí está una de las canciones épicas de este trabajo.

Thorn without a rose es la balada del disco, algo que se presiente desde el título. A Sammet le gustan las rosas y nos lo ha demostrado a través de muchas canciones (The scarlet rose de Edguy y I don't believe in your love, de Avantasia). No faltan los comentarios de que suena a Bon Jovi, quizá es por su famosa canción de Bed of roses, que pareció crear una marca registrada con respecto a estas flores. Sammet es mucho mejor músico que Bon Jovi y su música no tiene nada qué ver. Ésta es una gran canción, una power ballad que vale mucho la pena.

9-2-9 es otra canción con el sello de Rocket Ride: sonidos modernos de la mano de un medio tiempo. La letra, por cierto, es de lo mejor que hay en el disco. En sí misma ésta es una canción muy bella, que en un principio no destaca demasiado. Sólo falta prestarle un poco de atención y tendremos uno de los mejores temas del disco.

A reserva de lo que puedan decir muchos, Speedhoven es una de las mejores canciones compuestas por Tobias Sammet. El inicio es genial, todo un himno que, por alguna razón, suena a música sinfónica (la de verdad, no metal sinfónico). Lo mejor es que Sammet sabe no abusar de esta clase de sonidos, ya que es conciente de que la fórmula de Rhapsody of fire no puede usarse todo el tiempo. Lo que para la media sería una canción-himno más, para Edguy es sobresaliente, y es que ésta no es una canción con sonido épico, sino que es simplemente genial. Su estructura va más allá de lo trillado de las canciones largas. Aquí podemos advertir detalles muy interesantes, como el uso tan acertado del teclado de una forma que quizá es atípica en este tipo de temas. Sin duda alguna, la mejor canción de Tinnitus Sanctus y en el top 10 de Sammet como compositor.

Dead or Rock le hace honores a su título. El sonido no podía ser más hardrockero y el descaro de las guitarras es evidente. No es una mala canción, sino todo lo contrario. No obstante, me parece que está en el lugar equivocado, ya que para cerrar el disco hubiera sido mejor otro tema.

Aren't you a little pervert too?! es la clásica canción cómica que Tobias hace como bonus. En Mandrake tuvimos un conejito alienígena que toca la batería muy rápido, en Hellfire Club a Lucifer teniendo un orgasmo, en Rocket Ride nos fuimos al Caribe con una canción tropical, hoy toca Texas: country del bueno, con banjo y todo. ¿Más que decir? No lo creo...

Tinnitus Sanctus definitivamente no es un disco para todos, así se escuche una y otra vez. Como veníamos anunciando al principio de esta reseña, se trata de la evolución lógica de Edguy desde su deslinde del power metal. Lo que Sammet llama ser sincero consigo mismo no es lo que precisamente a todo mundo le gusta, ya sea porque Tobias no es el powermetalero que todo mundo creía, o porque en la actualidad hay un extraño tabú contra el hard rock y los sonidos más clásicos. Más allá de eso y las comparaciones ociosas con bandas como Aerosmith o AC/DC, Tinnitus Sanctus es un gran trabajo, la muestra de que el genio musical de Sammet aún no ha terminado y que va en ascenso, aunque quizá no en la dirección que todo mundo desearía.

Hay canciones que no terminan de ajustarse al trabajo, eso es claro, como Wake up dreaming black o Sex Fire religion, pero en general éste ha sido el mejor esfuerzo de Edguy hasta la fecha. Hellfire Club, en cambio, es la cumbre de su power metal, de la vieja faceta que no pudo ser cerrada de mejor manera, en lo que es uno de los mejores discos de la década. Tinnitus Sanctus es mejor que Rocket Ride porque ha llenado lagunas que en el anterior trabajo aún costaban cohesionar con el nuevo sonido.

Y aunque no sea para todos los gustos: Tobias ha logrado lo que pocos pueden hacer: dos buenos discos en un mismo año, que además están muy por encima de la media.

9.3/10
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